El vicepresidente de la República, Eduardo Stein, es uno de los voceros más calificados del gobierno. En entrevista exclusiva con Visión Electoral, este hombre que se considera «a préstamo en la política doméstica», tiene como libro preferido a «El Príncipe» de Maqui Abelló y como canción a «Yolanda» de Pablo Milanés, habló de todo. Rechazó que el gobierno tuviera dos agendas, Berger la empresarial y él, la social; dijo que hay que «atender la desigualdad o Guatemala es inviable como país» e insistió en el peligro de que nuestro país «se transforme en un narcoestado, si no se combate el crimen organizado». Finalmente Stein advirtió sobre «pactos políticos» que se están firmando para la segunda vuelta electoral y que «son imposibles de cumplir».
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-Faltan cuatro meses para que termine el mandato del gobierno que usted integró como Vicepresidente de la República: ¿qué evaluación hace sobre el trabajo realizado?
Creo que hay un tema estratégico fundamental y es el esfuerzo de mudarse de un nivel de hacer política y Gobierno que descansa en figuras, caudillos, líderes y personas al final, y otro que equilibra la voluntad política y el quehacer de esas personas por la agenda. Creo que lo que hemos vivido en los últimos cuatro años, y años antes gracias al esfuerzo concertado de muchas organizaciones de la población, es el surgimiento de una agenda cada vez más clara de desarrollo para el país. El segundo elemento que surge con fuerza, al menos desde mi experiencia personal, es la búsqueda de un Estado plural. Necesitamos pasar de un Estado monocultural a un estado plural, y quizá ese es el segundo elemento de trascendencia política que más fundamenta la experiencia de esta Vicepresidencia.
-Algunos analistas han señalado que durante este Gobierno hubo dos agendas impulsadas desde el Ejecutivo. La de la Presidencia, con un fuerte componente empresarial, y la que se trabajó desde la Vicepresidencia. ¿Cómo fue la relación con el Presidente Berger y cómo evalúa lo que para algunos fueron fuertes contradicciones al interno del Gobierno?
La relación con í“scar (Berger) fue extraordinariamente buena. Contó en parte que nos conocemos desde la niñez, por lo que hubo oportunidad de hablar con franqueza y vernos a la cara cuando había una divergencia de opinión y de criterio. De todas maneras, siempre supe cuál era mi lugar como Vicepresidente. Tal vez es una calificación demasiado simplista decir que la Presidente tuvo una agenda empresarial y la Vicepresidencia ¿qué tuvo entonces? Esto responde más a un acuerdo de origen de cómo compartirnos la agenda de Gobierno. A la Vicepresidencia le tocó sobre todo la agenda social y los rezagos en el tema indígena y en el de la conflictividad agraria. En donde patinamos un poquito como Ejecutivo, no como discrepancias internas, sino porque así se dio el marco general del resultado electoral anterior, es en que la Gana era una suma de cuatro grupos políticos que nunca llegó a amalgamarse en plenitud. La Gana no se formó a partir de una larga discusión programática, ni mucho menos una larga discusión doctrinaria de años previos, sino que fue un acuerdo de ocasión, y como tal, se fue desgranando la mazorca desde el principio. Esto en un momento dado, pudo haber producido una fricción interna, pero no entre el Presidente y el Vicepresidente, sino entre grupos del equipo de Gobierno, grupos afines dentro del Gabinete. Por último mencionar que en esa repartición de temas de la agenda nacional, el reflejo operativo concreto y real tenía que estar en algunas reformas institucionales que se realizaron, pero sobre todo en el presupuesto. Nosotros nos enorgullecemos con í“scar (Berger) de haber aumentado significativamente el presupuesto de la agenda social, y en particular en aquellas oficinas de Gobierno dedicadas a los pueblos indígenas.
-Hubo dos temas a los que la Vicepresidencia les prestó especial atención. Uno, el impulso de la estrategia del combate al racismo y la construcción de una nación y un Estado intercultural y otro, un especial énfasis en la conformación de la Comisión Internacional contra la Impunidad, mejor conocida como CICIG ¿Cómo evalúa ambos procesos y cuál es el estado de situación?
Sin trivializar el esfuerzo, podemos decir que la Vicepresidencia fue una especie de comadrona. Lo que hicimos fue favorecer y propiciar condiciones para que naciera esta criatura llamada CICIG, pero ahora ya le toca irse por su cuenta y de acuerdo a lo que la Secretaría de la ONU, con las autoridades guatemaltecas puedan en efecto, ir desarrollando en el combate contra la impunidad.
En el otro ámbito, creo que era imposible empezar a entender de qué estábamos hablando realmente de este cáncer terrible que es el racismo, la exclusión y la discriminación si no entendíamos bien los mecanismos que asume en el quehacer cotidiano de las personas, las familias, las comunidades, y las instituciones. Por eso comenzamos por un estudio profundo, territorialmente completo de todo el país, que duró cerca de dos años, para develar esos mecanismos de racismo y también por primera vez en Guatemala, para cuantificar lo que le cuesta a nuestro país ser racista, y cuánto le cuesta a las comunidades indígenas esa discriminación. A partir de eso, es que se elaboró una política para la convivencia y en contra del racismo y la discriminación, que es lo que se está intentando echar a andar, también con raíces concretas en todas las comunidades, pero sobre todo, a partir de las propias experiencias de las comunidades y no como una política pública impuesta desde el Gobierno central.
Asignaturas pendientes: seguridad y desigualdad
-La seguridad fue uno de los grandes dolores de cabeza de esta administración. ¿Junto a éste, cuáles son los temas que han quedado pendientes?
Los dos grandes desafíos para la próxima administración, son en efecto, la agenda de seguridad y la agenda de desigualdad. Si la próxima administración no acomete con toda flexibilidad, amplitud, apertura y sobre todo con oídos abiertos lo que es esta nación tan desigual, desigual entre las desiguales, porque estamos en el mismo club con Brasil y Haití con América Latina, que es la región más desigual del mundo, nosotros no tenemos viabilidad como país. A la vuelta de unos años vamos a estar de nuevo en una conflictividad tremenda porque, para decirlo de una manera telegráfica, mucho de lo que se ha hecho para mejorar las oportunidades económicas en torno a los programas de ajuste estructural y a la apertura, ha tenido como resultado junto con la dinámica de las finanzas y la tecnología mundial, una todavía mayor concentración de la riqueza. La próxima administración tendrá que atender esa situación de desigualdad interna, para equiparar las cargas, para que de veras Guatemala pueda acercarse a un nivel más equitativo, más solidario y más justo de convivencia y de oportunidades.
Y el segundo tema es la seguridad. Mejor debemos hablar de seguridad y justicia, pero este segundo tema necesita de manera indispensable, el fortalecimiento del sistema de tribunales para una justicia pronta y cumplida, y va a necesitar irse a fondo a la revisión, a fondo de nuestra institucionalidad, tan penetrada por el crimen organizado. Tengo una opinión personal, que no es compartida por todo el equipo de gabinete, que el riesgo más grave que enfrenta el Estado guatemalteco, es el crimen organizado. Si no se logra detener y desmontar los aparatos clandestinos y cuerpos paralelos de seguridad que se enquistaron en la institucionalidad pública, Guatemala tiene ya todos los síntomas de la Colombia de hace 18 años, y se puede volver en efecto, un narcoestado. Ya tuvimos un índice de esto en el proceso electoral donde fue imposible evitar que la plata del narcotráfico entrara a docenas de campañas electorales locales o distritales en todo el país.
Ya se inició la transición
-En la medida de sus posibles y entendiendo su rango de Vicepresidente y el mandato de representar la unidad nacional. ¿Cómo ve usted las opciones partidarias que compiten por sustituir al binomio Berger-Stein en los próximos años?
Voy a contestar de tres maneras. Primero, creo firmemente que el calendario electoral nos ha favorecido para un programa de transición muy cuidadoso y muy elaborado. Se ha trabajado con los equipos técnicos de ambos partidos en contienda, para ir trasladando en seis grandes grupos temáticos, todo aquello que son las grandes líneas de actuación de esta administración para atender la agenda social, económica y de seguridad; los temas más institucionales de controles democráticos de ministerios y secretarías, procesos de transparencia, la política exterior y sobre todo el tema de la energía, en donde Guatemala enfrenta desafíos muy importantes.
Dos, los planes de Gobierno de ambos partidos se parecen mucho. No me arriesgaría a una opinión en ese sentido, pero muchas veces las propuestas de trabajo han sido hechas más para que cualquier grupo de interés que lo abra se encuentre ahí, pero no necesariamente reflejan los énfasis estratégicos que cada grupo le va a poner.
Y tercero, teniendo por lo menos la garantía que ciertos temas fundamentales, ambos partidos, no importa quién gane, los van a atender, si hay diferencias de matiz entre uno y otro candidato. Ellos mismos lo han voluntariamente expresado en público, como una auto calificación: ílvaro Colom y la UNE se ubican en un centro izquierda mientras Otto Pérez y el Partido Patriota en un centro derecha.
Lo interesante aquí es cómo en los últimos días que restan para la segunda vuelta, se pueden generar compromisos más específicos sobre temas fundamentales.
Hay aquí un área gris que quizá es demasiado indebido de mi parte comentar, pero se están firmando pactos con sectores sobre cuya consistencia, francamente tengo muchas dudas. Pero siempre en los avatares de la segunda vuelta, los liderazgos de diferentes organizaciones tratan de extraerle a los candidatos un compromiso escrito y hemos visto circular algunos; y con mucha sencillez, modestia y respeto, (creo) que se les fue la baranda. Están firmando acuerdos imposibles de cumplir porque no hay presupuesto ni capacidad institucional para nombrar cosas tan atrevidas. Pero bueno, así son las campañas políticas.
«Soy un préstamo a la política doméstica»
Al preguntársele qué haría al retirarse de la vicepresidencia, Eduardo Stein afirmó que lo primero que hará es ir a su casa a descansar unos días. Luego señaló: «Mi expectativa, si la logró concretar, es volver a los temas regionales, que es de donde vine. En realidad soy un préstamo a la política doméstica. Accedí a colaborar con el Presidente ílvaro Arzú precisamente desde el despacho de la Cancillería porque se presentaba una oportunidad regional, incalculablemente valiosa, de llevar a feliz término las negociaciones de los Acuerdos de Paz. Vine por un año pero al final no me dejaron salir. Cuando terminé en el mandato del Presidente Arzú, tampoco tenía expectativa de regresar a la política guatemalteca. Nunca busqué una carrera política, pero llegó í“scar (Berger) a doblarme el brazo a la casa, ya muy avanzado el cuento, porque fue a finales de mayo que lo propusieron y lo acepté el 31, después de haberme negado durante dos sólidas semanas. Así que no puedo ser presuntuoso ni irresponsable de decir que se acabó del todo la política para mí, pero quiero ser muy enfático en que mi ilusión de vida es volver a los temas regionales. Ya veremos qué dice Dios.»
«Mucho de lo que se ha hecho para mejorar las oportunidades económicas, ha tenido como resultado una todavía mayor concentración de la riqueza».
«Guatemala tiene ya todos los síntomas de la Colombia de hace 18 años, y se puede volver en efecto, un narcoestado»
Eduardo Stein Barillas
16 respuestas rápidas
í“scar Berger
Mi jefe y compañero
George W. Bush
Un presidente de dudosos resultados para América Latina y para la política mundial.
ílvaro Colom
Candidato a la presidencia.
Otto Pérez Molina
Otro candidato a la presidencia
Un país modelo
Finlandia
Un político modelo
Olof Palme
Un dictador
¡Ja! Ahí abundan. El que me viene más a la memoria es Augusto Pinochet.
Un acontecimiento histórico
La firma de los Acuerdos de Paz
Una comida
Tamalitos de chipilín
Un libro
El Príncipe de Maquiavelo
Una canción
Yolanda
Un color
Azul
Una mujer
Mi esposa
Aborto
Un muy desafortunado final que rechazamos todos
Con quien tendría una charla aunque sólo le pidieran cinco minutos
Quisiera tener la oportunidad de mis 5 minutos con el Papa Benedicto XVI, que tanto nos ha defraudado a los católicos
Con quién nunca tendría una charla aunque sólo le pidieran cinco minutos
Esa no la puedo contestar porque en mi compromiso de vida conmigo mismo, nunca me he negado comunicarme con quien fuera.