Reporte indica que en Guatemala el 70% de la población no se alimenta adecuadamente, mientras que en el área rural la mitad de los habitantes padecen hambre.
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Las cifras que han causado alarma entre las organizaciones sociales son complementadas con los datos proporcionados por Leocadio Juracán, quien es representante de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC), asegura que en Guatemala, cinco de cada 10 niños en edad escolar presentan desnutrición crónica.
Asimismo, el Programa Mundial de Alimentos indica que en el país la vulnerabilidad de desnutrición crónica en escolares es considerada en 57 municipios como «muy alta» y en otros (118) de «alta vulnerabilidad».
Grandes obstáculos
Omar Jerónimo, de Plataforma Agraria, estima que el problema se debe a la desigualdad y desproporcionalidad de la distribución de la riqueza, que no le permite a la mayoría de la población tener los recursos necesarios para asegurarse una vida digna.
«En las fincas la vida para los hombres y mujeres es muy dura, la alimentación diaria es de dos o tres tortillas y un poco de frijoles, además se les paga menos del salario mínimo (…), muchos niños también viven en estas condiciones que no les permiten desarrollarse integralmente», indicó Jerónimo.
También señaló al Estado de estar involucrado en prácticas ilícitas que contradicen las declaraciones de los funcionarios donde afirman su compromiso para detener el hambre, como el reciente desalojo que se realizó en la finca Mocca, en Alta Verapaz, donde los pobladores sufrieron agresiones por parte de grupos armados, y las autoridades no intervinieron ante el llamado de las víctimas.
Combaten el hambre
Derecho a la Alimentación, es el nombre de la campaña que lanzaron 10 organizaciones sociales, entre ellas ActionAid, Plataforma Agraria, la Red de Seguridad Alimentaria y CNOC, que conjuntamente plantearon cambios en las estructuras del Estado para accionar contra ese mal.
A criterio de Jerónimo, el Estado debe tener una postura distinta para enfrentar el problema de forma tal que consideró necesario concretizar la propuesta de Soberanía Alimentaria que las organizaciones sociales plantean.
Dentro de los postulados de las políticas de Soberanía Alimentaria se propone facilitar a las mujeres el acceso a tierras para cultivar sus propios alimentos, ya que según las cifras de la Organización de Naciones Unidas, las mujeres en países pobres cosechan más del 60 por ciento de la comida, pero poseen menos del 1% de la tierra.
Adicionalmente, se incluye dentro de las prioridades, realizar cambios en las estructuras económicas a fin de concretar acuerdos comerciales internacionales que beneficien a todos los sectores de la población, además de reajustar el salario mínimo y mejorar las condiciones laborales de la clase trabajadora.