Más pobreza en occidente


La población indí­gena es uno de los sectores más afectados por la pobreza en el paí­s.

Datos del Instituto Nacional de Estadí­stica (INE) indican que en la región occidental se concentra el mayor porcentaje de pobreza en el paí­s, 48.11 por ciento.

Javier Estrada Tobar
lahora@lahora.com.gt

Según la información del INE, la región suroccidental conformada por los departamentos de Totonicapán, Quetzaltenango, Suchitepéquez Retalhuleu, San Marcos y Sololá concentra el 28.09 por ciento de la pobreza del paí­s; en tanto, Huehuetenango y Quiché, que integran la región noroccidental acumulan el 20.02 por ciento.

Sin embargo, la información más relevante que se ha publicado en las últimas semanas sobre la pobreza que se vive en el paí­s, gira entorno a la condición infrahumana de subsistencia de los habitantes de Camotán y Jocotán en el departamento de Chiquimula, ubicado en el oriente de Guatemala.

A pesar de la situación de extrema pobreza que se vive en oriente, la región occidental donde la mayor parte de la población es indí­gena se encuentra en peores condiciones, que son evidentes con altos í­ndices de mortalidad infantil y desnutrición crónica.

La situación de extrema pobreza en la que viven la mayorí­a de los habitantes de esta región se agudiza con la falta de recursos para desarrollar su economí­a local, además de contar con un territorio y clima desfavorables para el cultivo de alimentos.

íreas rurales, más vulnerables

Pedro Prado, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies) asegura que en el 72 por ciento de la pobreza se concentra en las áreas rurales, mientras en las urbanizaciones es de 28 por ciento.

Prado explica que el problema se debe a que al gasto público no ha sido bien focalizado por el Estado, de tal forma que en la áreas urbanas se concentra una mayor inversión de infraestructura social que permite a los ciudadanos tener acceso a los satisfactores básicos para vivir dignamente.

En contraste, con las áreas rurales donde el acceso a los servicios básicos de salud, educación, alimentación y vivienda es mí­nimo por lo que se requiere una mejor distribución de los ingresos del Estado con el fin de inyectar capital en las áreas donde habitan las comunidades marginadas.

Prado considera que el primer paso para disminuir la pobreza es permitir el acceso de los satisfactores básicos a todos los sectores sociales, e incluir a la población que vive en condiciones de pobreza y extrema pobreza al sistema económico nacional, a fin de permitir mejorar las microeconomí­a de las familias en el área rural.

Mayor vulnerabilidad

A criterio del ex ministro de Finanzas, Alejandro Albúrez las personas que habitan en áreas rurales, mujeres e indí­genas son los sectores de la población más afectados con la pobreza, ya que históricamente han tenido menos oportunidades para desarrollarse dentro de la sociedad.

Finalmente Albúrez coincide con Prado al considerar que el Estado debe facilitar el desarrollo individual de las personas, con la creación de la infraestructura social básica de educación, salud, seguridad y justicia, adicionado a la generación de empleos.