Sobre el secuestro de Moreno


Situación. En la mayorí­a de operativos de la PNC no se obtienen los resultados esperados.

Mañana se cumplen medio año del secuestro del médico Marco Tulio Moreno Ramí­rez. El profesional permanece en cautiverio desde la tarde del 19 de febrero pasado. No se sabe nada de él, ni la Policí­a, ni su familia.

Edgar Hernández
ehernandez@lahora.com.gt

El apoyo en las pesquisas ha sido insuficiente, rayando en lo poco o casi nulo de parte de las autoridades del Ministerio de Gobernación y de la Policí­a Nacional Civil, al menos esa es la percepción de los familiares, quienes consideran que el caso permanece engavetado entre tantos otros, cuya importancia se va reduciendo conforme pasan los dí­as.

Moreno Ramí­rez salió esa tarde de su residencia, ubicada en la colonia Oakland de la zona 10, para dirigirse al edificio Plazuela zona 9, donde debí­a realizar una intervención quirúrgica, pero nunca llegó a su destino, según confirmaron sus familiares.

El galeno se comunicó a la clí­nica indicando que se encontraba a pocas cuadras de ingresar, pero al llegar a la esquina de la 13 calle y 7ª avenida de la referida zona, unos individuos fuertemente armados le interceptaron el paso y con lujo de fuerza lo introdujeron a otro vehí­culo iniciando así­ la pesadilla, de la que hasta hoy no ha podido salir.

Minutos después del secuestro una pareja llegó al lugar de la escena y se llevó el vehí­culo de la ví­ctima que a la fecha no ha sido localizado.

Como resultado del lento actuar de las autoridades, los familiares del secuestrado analizan plantear el caso, aprovechando su reciente creación y vigencia legal, ante la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), pues consideran que el caso debe ser investigado como tal, por cuanto el médico no estaba relacionado con ninguna actividad polí­tica o acciones fuera de la ley.

No son los únicos

Este tipo de padecimiento no es exclusivo de la familia de Moreno Ramí­rez. Los secuestros han alcanzado una cuota lamentable en los crí­menes que se ha sumido la sociedad guatemalteca. En muchos casos no existe la denuncia, pues las amenazas de los secuestradores no permiten que siquiera lleguen al conocimiento de la Policí­a y formen parte de las hojas que comparten sitio en las gavetas del caso del galeno.

A criterio de la familia, ni las anteriores autoridades de Gobernación y de la PNC, ni las actuales han mostrado efectividad en la investigación de este caso, por lo que tienen en consideración plantear la denuncia a nivel internacional para que exista presión y, de esa manera, se pueda avanzar en las pesquisas, pues a la fecha ni el vehí­culo Suburban con placas 043CML, en el cual se conducí­a Moreno al momento del secuestro, ha aparecido.

Ni por la mente de la familia del secuestrado ha pasado la más remota idea que haya sido secuestrado para obligarlo a atender a integrantes de bandas del crimen organizado que hayan resultado heridos durante enfrentamiento con las autoridades, pues aseguran sus familiares conocerlo demasiado y consideran que antes de eso podrí­a haberse suicidado.

Las plegarias son el pan de cada dí­a. En la casa del médico siempre hay un espacio para pedirle al cielo por su vida, pues tienen la esperanza que aún se encuentra con vida.

Ni una llamada

No saben nada. Sin embargo, no descartan, y sobre todo confí­an, que los secuestradores se comuniquen con la familia para conocer sobre su paradero. Al momento indican no haber recibido ninguna llamada telefónica con información que pueda indicarles su paradero y consideran que aún pueda estar con vida, por lo que hacen un angustioso llamado a sus plagiarios para que establezcan comunicación con ellos y de esa manera puedan acordar su liberación.

En declaraciones recientes a distintos medios de comunicación el director de la PNC Hernández Chávez expresó que este caso está siendo investigado por el Ministerio Público, no obstante contar la institución a su cargo con un Comando Antisecuestros.