Con el objetivo de eliminar las barreras para la comercialización internacional de productos, y facilitar la circulación de las mercancías en las fronteras, los Tratados de Libre Comercio (TLC) han creado grandes controversias en los países de América Latina.
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En este tipo de acuerdos, los productos ingresan al país exentos de impuestos de exportación, en consecuencia, logran posicionarse en el mercado con un precio menor en comparación a las importaciones de otros países que pagan los aranceles correspondientes y por tanto, con mayor demanda de los compradores.
En Guatemala, el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA) ya se aprobó, también con Taiwán; el pasado 9 de agosto se suscribió el Tratado de Libre Comercio con Colombia y se estudian las posibilidades de hacerlo con la Unión Europea. Esta tendencia de la nueva economía globalizada ha tenido diversas consecuencias en la economía nacional.
Golpe al campesinado
En Guatemala, las organizaciones sociales han reprobado este tipo de asociaciones entre países, aduciendo que resultarán afectados con los nuevos regímenes arancelarios, que promueven una competencia desleal.
Juana Batzibal, del Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) afirma que el sector campesino de Guatemala, que en buena parte es indígena, no puede competir con los productores norteamericanos, ya que ellos reciben un subsidio estatal que les permite utilizar tecnología y técnicas más avanzadas.
Batzibal explica que los trabajadores agrícolas del país, laboran en forma independiente la mayoría de ocasiones, y no pueden aumentar la cantidad de su producción, asimismo confirma que no tienen apoyo del gobierno para comercializar sus mercancías.
Herramientas para el equilibrio
Para equilibrar el proceso de libre comercio del DR-CAFTA, que afecta a los productores guatemaltecos, ya que no cuentan con subsidios gubernamentales, la reducción de aranceles disminuye escalonadamente cada año, asimismo cada producto se rige por condiciones ad hoc, es decir que cada producto tiene un trato distinto en cada país.
La Salvaguarda Agrícola Especial es otra medida utilizada para amortiguar el ingreso de productos extranjeros, que salvo el maní y productos lácteos, son ingresados al país con impuestos adicionales que superen la capacidad productiva de los nacionales antes de cumplirse 14 años de haber suscrito el tratado
Explotación de trabajadores
Orlando Blanco del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS) estima que estos acuerdos benefician a una pequeña parte del sector comercial nacional, que posee la capacidad de exportar grande cantidades de productos, en tanto los más débiles de la estructura comercial nunca podrán superar las barreras nacionales.
Uno de los problemas que conlleva un acuerdo comercial como el DR-CAFTA, según Blanco es la explotación de los trabajadores, ya que las empresas extranjeras prefieren instalarse en países como Guatemala, con débiles leyes que protegen a los trabajadores para poder aprovecharse de ellos y exigir mayor productividad con salarios miserables.
Oportunidades sí, con preparación
Carolina Castellanos de American Chamber (AmCham) difiere de las organizaciones sociales cuando asegura que los Tratados de Libre Comercio únicamente traen beneficios al país, pero la desinformación y falta de conocimiento hace que las organizaciones sociales se opongan.
AmCham preparó el programa «CAFTA in action» en el que se propone capacitar a todas las empresas, aunque no estén asociadas a su agrupación, sobre la forma en que deben prepararse institucionalmente para enfrentarse a los desafíos del acuerdo.
«Tarde o temprano íbamos a entrar a la economía globalizada, es un compromiso con el país, que todos nos preparemos para poder obtener todos los beneficios de ese acuerdo» relató Castellanos.
Habiendo ratificado ya varios tratados, Guatemala analiza la posibilidad de negociar con la Unión Europea, a pesar de que existen amplias asimetrías en la capacidad de producción, desarrollo tecnológico y apoyo gubernamental en ambas regiones.
Para poder competir internacionalmente será necesario mejorar las condiciones de producción y estabilizar la economía nacional, a través de cambios en el Estado que permitan un desarrollo integral sostenible y una distribución equitativa de la riqueza.
Orlando Blanco del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS) estima que estos acuerdos benefician a una pequeña parte del sector comercial nacional, que posee la capacidad de exportar grandes cantidades de productos, en tanto los más débiles de la estructura comercial nunca podrán superar las barreras nacionales.
Uno de los problemas que conlleva un acuerdo comercial como el DR-CAFTA, según Blanco es la explotación de los trabajadores, ya que las empresas extranjeras prefieren instalarse en países como Guatemala, con débiles leyes que protegen a los trabajadores para poder aprovecharse de ellos y exigir mayor productividad con salarios miserables.
Herramientas para el equilibrio
Para equilibrar el proceso de libre comercio del DR-CAFTA, que afecta a los productores guatemaltecos, ya que no cuentan con subsidios gubernamentales, la reducción de aranceles disminuye escalonadamente cada año, asimismo cada producto se rige por condiciones ad hoc, es decir que cada producto tiene un trato distinto en cada país.
La Salvaguarda Agrícola Especial es otra medida utilizada para amortiguar el ingreso de productos extranjeros, que salvo el maní y productos lácteos, son ingresados al país con impuestos adicionales que superen la capacidad productiva de los nacionales antes de cumplirse 14 años de haber suscrito el tratado.