Nuevo juicio


Hoy dio inicio otro juicio contra el empresario Noé Gilberto Oliveros por posible falsificación de producto de uso pediátrico.

Al empresario Noé Gilberto Oliveros Ramí­rez, propietario de la Farmacia y Droguerí­a José Gil, le toca enfrentar una vez más a la justicia, esta vez por el delito de Violación a Derecho de Propiedad Intelectual, presuntamente por la falsificación de un medicamento para uso pediátrico.

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

Lo anterior se da luego que el Tribunal Séptimo de Sentencia Penal, resolviera absolver de los delitos de comercio y almacenamiento ilí­cito de estupefacientes cuando el Ministerio Público (MP), realizó la solicitud formal para que al empresario se le juzgara por otro de los delitos que le fueron imputados.

El 21 de mayo último se tení­a planificada la audiencia de apertura a juicio contra el sindicado, no obstante, debido a la inasistencia por quebrantos de salud de la juez vocal Patricia Veraz, la audiencia se declaró suspendida iniciando hoy por la mañana en el Tribunal Undécimo de Sentencia.

Durante la audiencia de apertura a juicio fue leí­da la acusación presentada por el MP, la cual consta que en las fechas 29 de noviembre de 2005 y el 7 de febrero de 2006 comercializó un medicamento para niños que se encontraba inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual, las ventas del citado producto se efectuaron, según la acusación en las sucursales ubicadas en la Calzada Roosevelt 44-00 de la zona 11 y en la 3ª. calle 7-32 zona 1.

El MP también indicó en la acusación que se emitieron ventas del producto falso en la sucursal de la 4ª. calle 5-74 de la zona uno de Villa Nueva el 23 de febrero de 2006, lo anterior fue constatado por una inspección realizada por funcionarios del Departamento de Regulación y Control de Productos Farmacéuticos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.

Durante su declaración el propietario de la droguerí­a José Gil atribuyó una vez más su situación jurí­dica a una persecución polí­tica comercial denotando que lo persiguen propietarios de otras industrias farmacéuticas, «cuando las obras de trabajo logran excelencia, despierta la envidia del prójimo», aseveró citando el mencionado texto bí­blico.

Oliveros Ramí­rez añadió que hasta el momento son siete los delitos de los que ha demostrado ser inocente, «queda éste y también voy a demostrar, con la ayuda de Dios que tampoco es cierto que lo cometí­», subrayó el acusado.