La crisis en el sistema de salud guatemalteco pareciera no tener solución. Una vez más las demandas de mejores condiciones de trabajo y atención para médicos y pacientes, se hacen escuchar en el hospital San Juan de Dios, en donde son varias las áreas que se encuentran operando en condiciones extremas, según el médico Sergio Rivas, miembro de la Comisión Médica Interinstitucional, creada el año pasado para solventar la crisis del paro médico.
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Dentro de las áreas que el galeno nombra se encuentran emergencias para adultos, cocina, lavandería, alimentación para personal, las áreas de personal médico y paramédico, limpieza y mantenimiento.
La Hora realizó un recorrido por algunos de los espacios del hospital para verificar las condiciones. En lavandería, se puede observar montañas de ropa sucia, la mayoría impregnadas en sangre, heces u orina. La acumulación de ropa puede llegar a ser de hasta una semana. La razón de esto es debido a que a la falta de equipo adecuado como lavadoras y secadoras, se debe agregar la falta de personal. Alguna de la ropa se encuentra envuelta en bolsas rojas selladas, y esta es la ropa que se encuentra manchada de sangre o con funciones biológicas, y han sido utilizadas por pacientes con VIH/SIDA o enfermedades como hepatitis.
«En estos momentos tenemos dos lavadoras malas, a una le falta un repuesto y hay que mandarlo a traer a Estados Unidos y la otra es por antigí¼edad», informó el encargado de esta área, Dr. Nelson Calderón.
Ambas máquinas tienen capacidad para 500 y 120 libras de ropa, tienen más de 20 años de servicio. Aparte, de las 44 personas que conforman el personal, la mayoría no labora por diversas razones como vacaciones o suspensión por salud.
Calderón da a conocer que para adelantar el trabajo muchos llegan a hacer horas extras sin que se les pague un centavo, y hasta han tenido que recurrir a ir a hacer lavandería a otros hospitales, como el Roosevelt. «Para solucionar este problema hemos creado un nuevo sistema de turnos extraordinarios, en donde serán de 7:00 p.m. a 1:00 a.m., pero es lo único que podemos hacer por ahora», informa el médico.
Diariamente se lavan entre cuatro y cinco mil libras de ropa, para un hospital que tiene capacidad de 500 camas. El problema, según la mayoría de médicos entrevistados es que se ven limitados por el ingreso de pacientes, que muchas veces sobrepasa la capacidad del nosocomio. Aproximadamente sólo en las áreas de pediatría, emergencia de adultos y gineco-obstetricia se atiende un promedio de 2,500 a tres mil pacientes diarios. Cada enfermo le representa al hospital, solamente en gastos de ingreso, atención y medicamentos, aproximadamente Q10 mil.
«El problema es la falta de dinero, este año solamente se nos asignaron Q185 mil y a esta cantidad hay que restarle Q110 mil que es concepto de salarios, por lo que solamente operamos con el restante de esta cantidad», afirma Rivas. El galeno indica que las áreas de lavandería y cocina, operan violando algunas de las reglas básicas de bioseguridad.
Ricardo Paz, encargado de mantenimiento de lavandería indica que los problemas que se dan no son de ahora, sino vienen de años. «Nos dicen que tenemos que limpiar los ductos del aire, de la mota que sale de la ropa lavada y se acumula allí, pero esos ductos no se han limpiado en 14 años, y ahora nos dicen que tenemos que hacerlo» indica Paz.
Lo mismo afirma la licenciada Alejandra Alvarado, encargada del área de cocina y alimentación del hospital. «Algunos de los aparatos de cocina que no funcionan son cuatro hornos, la única refrigeradora que tenemos, ni siquiera la peladora de papa sirve», asegura preocupada Alvarado. La jefa de cocina menciona también que siempre se pasan reportes de quejas sobre estos aparatos, pero vienen a medio verlos y nadie hace caso.
«Nosotros tratamos de solucionar estos problemas con los recursos que tenemos, la cocina no está en crisis o va a colapsar como muchos creen, pero tratamos de buscar alternativas», menciona Alvarado. Dentro de las alternativas que menciona se encuentra el almacenar todos los alimentos perecederos en los cuartos fríos de la cocina, pero no es la solución, afirma.
Pero no todo es malas noticias. Una de las áreas visitadas fue la nueva de pediatría en traumatología, en donde se evidencia el cambio, a decir de Rivas. «En un año esta es la única área que se ha logrado renovar, pero aún así las mejoras son mínimas.
El reloj marca las horas y el tiempo se acaba mientras que la Comisión Médica Interinstitucional trabaja en una nueva propuesta para las mejoras del hospital, el temor a un nuevo paro por parte de los médicos es latente.