Preocupa violencia polí­tica


La muerte del diputado Mario Pivaral, el año pasado, dio el aviso de una intensa violencia polí­tica para las elecciones del 2007.

La violencia electoral es el tema que más les preocupa a quienes presidirán el voluntariado de observadores del proceso electoral conformado por la Iglesia Católica, la PDH y la USAC.

Cindy Quintanilla

Así­ lo dio a conocer el procurador de los Derechos Humanos (PDH), Sergio Morales, quien asegura que el tema que más les preocupa durante el proceso eleccionario es la violencia electoral o polí­tica que se ha hecho notar y que puede continuar suscitándose en los próximos dí­as.

Morales expuso «es preocupante que en lo que va del año haya un saldo de 23 muertos, que son considerados como violencia polí­tica, lo cual revela que éste es un proceso electoral muy violento».

Por tal razón, el magistrado de conciencia explicó que se encuentran trabajando en los mapas de conflictividad y las mesas de diálogo, donde discutirán con los diferentes candidatos, haciéndolos entender que este proceso es una fiesta cí­vica y no un proceso de vida o muerte.

Agregó que en los próximos dí­as se reunirá con las autoridades del Ministerio de Gobernación, a quienes les manifestarán su preocupación y les solicitarán que implementen los mecanismos necesarios para evitar que continúe dicha violencia.

Inician inscripciones

Por su parte el rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), Estuardo Gálvez, aduce que en esa dependencia ya iniciaron las inscripciones de quienes van a participar, de forma voluntaria, como observadores del proceso electoral.

La USAC inscribirá a unas cinco mil personas, entre ellas estudiantes, trabajadores y profesores; con igual número de personas piensa contar la PDH.

El próximo jueves se espera que las tres dependencias realicen una convocatoria pública, llamando para que se inscriban quienes quieran participar de forma voluntaria en este observatorio.

El PDH agregó que en total, el voluntariado estará conformado por unos 12 mil observadores, quienes deberán vigilar, que las elecciones sean transparentes.

Para lograr lo anterior, el Rector y el PDH aseguran que se mantendrán en contacto con los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), y con el Tribunal Supremo Electoral (TSE).