Cateos en barrio El Gallito


Cateo. El Gallito fue objeto nuevamente de un cateo en busca de armas y de drogas.

Los vecinos del populoso Barrio El Gallito, ubicado en la zona 3 capitalina, de nueva cuenta fueron sorprendidos por una fuerte movilización de agentes de la Policí­a Nacional Civil, Ejército de Guatemala y fiscales del Ministerio Público.

Jorge Raúl Sente
jsente@lahora.com.gt

Con orden en mano y respaldados por el fuerte dispositivo de seguridad, realizaron cinco cateos en residencias ubicadas en el sector, con el principal objetivo de buscar armas y drogas que son utilizadas por los dos cárteles que intentan mantener el dominio en la zona.

Desde la primeras horas del dí­a se observó un fuerte movimiento policial en ese punto de la ciudad, en donde en forma permanente están ubicados dos puestos de control integrados por las fuerzas combinadas.

En los operativos participan sólo elementos de la Brigada de Patrullaje Policial, con el fin de evitar fuga de información en las diferentes comisarí­as que con anterioridad participaban en las mencionadas acciones policiales.

Los vecinos se mostraron satisfechos por la fuerte presencia policial, ya que viven bajo el constante temor de los integrantes de grupos que se dedican a comercializar con drogas, como lo son los del cártel de «los Especiales» y «los Frijoles».

«Las medidas que están realizando son positivas para los que habitamos en este sector, que por muchos años fue territorio impenetrable para los medios de información y para la Policí­a, ya que hasta ellos tení­an miedo de lo que aquí­ pasaba», expresaron varios vecinos que observaron los operativos realizados.

El comisario Solí­s indicó que de los operativos no se obtuvieron resultados positivos, pero que los mismos continuarán, puesto que lo principal es devolverles la tranquilidad a los vecinos que habitan en el sector, y que muchos regresen a sus casas, que se encuentran abandonadas desde hace años, las que son utilizadas por los grupos que operan en el barrio como puntos de distribución y escondites, dado que la mayorí­a de casas que están vací­as comunican hacia los barrancos, facilitándoles la huí­da a los malhechores.