El presidente ruso, Vladimir Putin, llamó hoy a los electores a votar por su partido en las legislativas del domingo para evitar la «desintegración» del país, mientras parecía confirmar que abandonará la presidencia el próximo año.
«Les pido que vayan (a las urnas) y voten por Rusia Unida. Creo en su apoyo», dijo el presidente ruso, cabeza de lista de Rusia Unida en las legislativas, en un corto mensaje transmitido a las 3:00 (hora de Guatemala) por las cadenas públicas de televisión Rossia y Pervyi Kanal.
Tras pedir el voto, Putin lanzó un anatema contra la oposición liberal que gobernó Rusia tras la caída de la Unión Soviética en 1991 y que, según advirtió, ahora quiere retomar el poder para «volver a la época de la humillación, la dependencia y la desintegración».
«No deberíamos permitir volver al poder a la gente que quiere cambiar y embrollar los planes de desarrollo de Rusia», afirmó.
Según los sondeos, Rusia Unida puede lograr en las urnas más de dos tercios de la Duma (cámara baja del Parlamento), donde se prevé que los pequeños partidos liberales no obtengan representación alguna.
Como presidente del país, Putin, de 55 años, no tiene derecho a un escaño actualmente.
Los analistas políticos observaron atentamente el mensaje televisado del presidente en busca de cualquier señal sobre sus planes de futuro, después de que el próximo año termine su segundo mandato.
Sin embargo, Putin se limitó a señalar que «el resultado de las legislativas marcará, sin duda alguna, el tono de la elección de un nuevo presidente», en los comicios presidenciales del 2 de marzo.
Esa frase parece confirmar que no tiene intención de reformar la Constitución rusa, que prohíbe su reelección para un tercer mandato consecutivo.
Sin embargo, Putin ya ha repetido en varias ocasiones que tiene intención de seguir desempeñando un importante papel en la política rusa, desatando así las especulaciones sobre su posible influencia en la elección de su sucesor.
Mientras tanto, crece la polémica sobre la transparencia de los comicios del domingo, que los opositores del Kremlin describen como una farsa destinada a confirmar el poder de Rusia Unida.
Garry Kasparov, la leyenda del ajedrez y actualmente uno de los más feroces opositores de Putin, espera ser puesto en libertad lo antes posible tras cinco días de cárcel por causar desórdenes públicos durante una manifestación prohibida en Moscú el sábado pasado.
El presidente estadounidense, George W. Bush, se declaró «profundamente preocupado» por las marchas prohibidas en toda Rusia durante el pasado fin de semana y la Unión Europea también criticó al Kremlin.
Nikita Belyj, líder del partido liberal SPS, escribió a sus partidarios un mensaje a través de Internet asegurando que «la dictadura amenaza» a Rusia.
Belyj añadió que unos 25 millones de copias de material de su campaña electoral fueron confiscados por la policía en todo el país.
En un mensaje a los embajadores extranjeros ante el Kremlin, Putin prometió el miércoles un nivel democrático en las legislativas del domingo, la quinta cita electoral en Rusia desde la caída de la Unión Soviética en 1991.
Sin embargo, advirtió contra toda injerencia internacional en los asuntos rusos.
La Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) retiró a principios de mes su misión de monitorización de las elecciones rusas argumentando la falta de cooperación de Moscú, algo que Rusia niega.
Uno de los líderes de la oposición rusa, Garry Kasparov, leyenda del ajedrez, fue liberado y regresó a su casa en el centro de Moscú hoy por la tarde tras pasar cinco días en la cárcel por participar en una manifestación ilegal, constató una periodista.
«El régimen entra en una fase muy peligrosa que toma tintes de dictadura», declaró el ex campeón del mundo de ajedrez a los periodistas frente a su domicilio.
Kasparov añadió que no tiene motivos «para quejarse» de sus condiciones de detención, pero lamentó que no se hubiese autorizado a sus abogados a visitarlo durante su detención.
Fiel a Putin
El gran técnico de las elecciones rusas, el jefe de la Comisión Electoral Vladimir Churov, un físico apasionado de las batallas napoleónicas e incansables en el trabajo, es ante todo un hombre leal al presidente Vladimir Putin, del que dice que «siempre tiene razón».
En su inmensa oficina del centro de Moscú, Churov, de 54 años, elogia los méritos de las urnas translúcidas para proteger el secreto de voto y de los boletines sin sobre para agilizar el escrutinio.
A pocos días de las legislativas del 2 de diciembre, habla de las 95.000 oficinas de votación y de los tres millones de observadores rusos.
«Estudiamos de cerca todas las experiencias electorales extranjeras, tanto sus aspectos positivos como los negativos», dice este hombre robusto.
Churov, que sucedió en marzo a Alexandr Veshniakov, quien había criticado una nueva ley electoral que consideraba demasiado favorable al Kremlin, es el primer presidente de la Comisión que no tiene formación jurídica, aunque tiene una amplia experiencia de las oficinas de votación.
Churov ha sido observador electoral en varios lugares y afirma sentir apego por «los países donde la situación es complicada», Serbia, los territorios palestino, Ucrania, «antes y después de los acontecimientos (de la Revolución) naranja» de fines de 2004.
Como tantos otros, forma parte del círculo de ex colaboradores de Vladimir Putin en la alcaldía de San Petersburgo, que se le unieron luego en Moscú, cuando asumió la presidencia rusa.
Churov gusta de expresar su lealtad hacia el jefe de Estado y en conferencias de prensa y entrevistas reitera que «Putin siempre tiene razón». A la AFP declaró: «Sí, he dicho eso, pero agregando que era porque él no violaba nunca la ley, lo que es muy importante».
Este ex diputado rechaza todas las críticas que se hacen en este periodo preelectoral. ¿El Consejo de Europa reprocha al partido Rusia Unida, cuya lista encabeza Putin, el dominar los medios? «Rusia Unida ocupa menos espacio que todos los otros partidos reunidos», afirma.
«Muchos cometen el error de tomar en cuenta las declaraciones de candidatos que ocupan puestos públicos elevados, entre ellos el presidente, cuando habla no como candidato sino como presidente», argumenta.
Sin citar su nombre, evoca el ejemplo del presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien estuvo muy presente en los medios de comunicación en el marco de sus funciones de ministro del Interior al tiempo que era candidato a la presidencia de su país.
¿Los observadores de la OSCE, que finalmente renunciaron a estar presentes en los próximos comicios rusos, se quejan de haber recibido muy tarde sus invitaciones? «Las misiones de observadores extranjeros fueron informadas de nuestro calendario por adelantado», replica, mostrando las comunicaciones.