Criticado por varios países occidentales por reprimir las protestas de la oposición del fin de semana, el presidente ruso Vladimir Putin acusó el lunes a Estados Unidos y a la OSCE de querer «deslegitimar» las legislativas del 2 de diciembre próximo.
Respondiendo a una pregunta de un joven militante durante un desplazamiento a su ciudad natal, al noroeste de Rusia, sobre la anulación de la misión del principal grupo de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Putin aseguró que la decisión fue tomada «por recomendación del departamento de Estado norteamericano».
«Vamos a tomar esto en cuenta en nuestras relaciones» internacionales, amenazó. «El objetivo es deslegitimar las elecciones, pero no lo lograrán. Las elecciones se celebrarán dentro de la ley», aseguró.
La OSCE, principal autoridad de vigilancia de las elecciones en Europa, anuló el 16 de noviembre la misión de los 70 observadores de su Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (BIDDH, según sus siglas en inglés) para las legislativas rusas y denunció una falta de cooperación de Moscú.
Estados Unidos dio su apoyo a esta decisión y consideró «muy lamentables» los obstáculos que las autoridades rusas pusieron a los observadores internacionales.
El comentario de Putin se produce después de la represión de las manifestaciones organizadas por la oposición el sábado en Moscú y el domingo en San Petersburgo.
La primera manifestación terminó con la detención del ex campeón del mundo de ajedrez, Garry Kasparov, y la segunda con una breve detención del liberal Boris Nemtsov, ambos candidatos de oposición para las presidenciales de 2008. En total, unas 250 personas fueron detenidas durante estas manifestaciones.
«No cabe duda de que estas elecciones no serán reconocidas como democráticas en ningún lugar del mundo», declaró el lunes Boris Nemtsov, que lidera el oartido Unión de las fuerzas de derecha (SPS).
«El mundo entero está al corriente» de lo que pasó este fin de semana «pero Rusia lo ignora porque la televisión estatal no dijo una palabra sobre el arresto de Kasparov o el mío», añadió.
Estados Unidos expresó su preocupación el domingo ante los «comportamientos agresivos» de las fuerzas del orden rusas y la detención de opositores.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, mostró su inquietud por «las informaciones sobre el acoso y los arrestos de políticos y manifestantes pacíficos en Rusia».
Cuando faltan seis días para las elecciones, los únicos carteles electorales visibles en San Petersburgo son los del partido en el poder, Rusia Unida, que muestra a ciudadanos sonrientes anunciando que la «Rusia de Putin está unida y es invencible».
Putin, número uno de la lista de Rusia unida para las legislativas, mantiene el misterio sobre su futuro político y se limita a repetir que conservará una influencia y no cambiará la Constitución para poder representarse a la presidencial de 2008.
Las elecciones presidenciales fueron oficialmente fijadas para el 2 de marzo este lunes por el Consejo de la Federación, la Cámara alta del Parlamento.
Por ahora hay sólo una cosa cierta: Putin puede aspirar a liderar la futura mayoría parlamentaria, que se anuncia aplastante, con unas intenciones de voto de entre 62 a 67%, según los sondeos.
Sin embargo, continúan las especulaciones sobre cómo conseguirá mantener el poder: si como primer ministro, jefe de la mayoría parlamentaria o incluso como jefe de Estado aprovechando alguna fisura en la ley electoral.