El ex primer ministro paquistaní Nawaz Sharif, que volvió a su país el domingo tras siete años de exilio, debía presentar hoy su candidatura a las legislativas del 8 de enero para enfrentarse al presidente Pervez Musharraf tras tres semanas de estado de excepción.
Sharif aterrizó el domingo por la tarde en Lahore (este) procedente de Arabia Saudí, donde vivía exiliado, y fue acogido triunfalmente por miles de seguidores, que celebraron la llegada de quien dirigió el gobierno paquistaní en dos ocasiones (de 1990 a 1993 y de 1997 a 1999) antes de ser derrocado en un golpe de Estado por Musharraf.
Este último ha «conducido el país al borde del desastre», gritó Sharif a la masa en un desfile que duró toda la noche en esta megalópolis de 10 millones de habitantes, que además es su feudo político.
Sus consejeros aseguraron que presentará este lunes sus candidaturas para las elecciones legislativas y provinciales del 8 de enero, pese a las dudas de la oposición sobre un eventual boicot a los comicios en caso de que sean celebrados bajo el actual estado de excepción.
Los grandes partidos de la oposición dicen desde hace 15 días que no participarán en las elecciones, pero cada uno asegura que sólo lo hará si está seguro de que lo secundan los demás.
Sin embargo, el tiempo apremia y la división de la oposición juega en favor del jefe de Estado, que jurará su cargo el jueves «como civil», según dijo a la AFP el lunes el fiscal general de Pakistán, Malik Muhammad Qayyum.
«Según mis informaciones, tomará juramento como presidente civil el jueves», señaló a la AFP el fiscal general, añadiendo que Musharraf dimitirá antes como jefe de las fuerzas armadas paquistaníes.
El regreso de Sharif ha estado marcado por la sospecha, mantenida el lunes en la prensa paquistaní, de que podría haber cerrado un «acuerdo» con Musharraf, quien busca dividir a la oposición.
Un consejero del presidente Musharraf aseguró este fin de semana a la AFP que Sharif había cerrado un «acuerdo» con el jefe de Estado antes de volver de su exilio.
«No he negociado nada con el general Musharraf y no negociaré jamás con él», dijo sin embargo Sharif a la multitud que lo acogió y a la prensa.
La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto dijo este lunes que estaba lista para formar una alianza con Nawaz Sharif, su rival de los años 90, cuando fue a depositar su candidatura para las próximas elecciones legislativas.
«Estamos preparados para formar una alianza con todos los partidos políticos moderados», dijo Bhutto a la prensa en Larkana, en el sur del país.
«Damos la bienvenida al regreso a Pakistán de Nawaz Sharif. Fortalecerá la cultura política y democrática», añadió.
Benazir Bhutto presentó su candidatura por segunda vez en dos días, ya que la ley paquistaní permite a un candidato presentarse en más de una circunscripción.
El jefe del Estado de Pakistán, el general Pervez Musharraf, prestará juramento el jueves para su segundo mandato presidencial tras haber renunciado a su cargo de jefe de las fuerzas armadas, confirmó el lunes el portavoz de la presidencia.
Musharraf fue reelegido el 6 de octubre por sufragio indirecto del Parlamento y las asambleas provinciales.
«El presidente Musharraf jurará como presidente de civil el 29 de noviembre y organizara reuniones para despedirse en diversos cuarteles generales del ejército los días 27 y 28», precisó el portavoz, general Rashid Qureshi.
Varios de sus allegados y asesores ya habían anunciado la fecha del jueves como probable para la ceremonia de investidura.
Pero el anuncio del general Qureshi es el primero que tiene carácter oficial.
El general Musharraf, que en la época ya era jefe de las fuerzas armadas, tomó el poder hace ocho años mediante un golpe de Estado sin derramamiento de sangre.
El 6 de octubre fue reelecto triunfalmente por sufragio indirecto de las asambleas nacionales y provinciales salientes, que le eran fieles.
La Corte Suprema, reestructurada después de que Musharraf destituyera a los jueces que le eran hostiles, gracias al estado de excepción decretado el 3 de noviembre, ratificó el jueves dicha reelección.
Tal como le impone la Constitución, Musharraf había prometido abandonar la dirección del ejército antes de prestar juramento para un segundo mandato.
Pero tanto la oposición como la comunidad internacional siguen exigiendo que levante el estado de excepción antes de las elecciones legislativas y provinciales anunciadas para el 8 de enero.