El Partido Laborista australiano de Kevin Rudd habría derrotado a la coalición Liberal-Nacional del primer ministro saliente John Howard en las elecciones legislativas del sábado en Australia, lo que pondría fin a 11 años del gobierno conservador, según resultados parciales.
Los resultados oficiales, comunicados por la comisión electoral, situaban a Kevin Rudd en cabeza con 53,8% de los votos contra 46,2% para John Howard cuando habían sido escrutados el 57% de los votos.
Poco después del anuncio de los primeros resultados parciales, la número dos de la oposición laborista australiana, Julia Gillard, anunció en la televisión la victoria de su partido.
«Yo diría que en vista de los resultados de esta noche, el partido laborista formará su gobierno», declaró a la cadena ABC.
Estos resultados parciales confirman un primer sondeo a pie de urna que también daba el 53% de los votos al Partido Laborista de Rudd, contra el 47% para la coalición Liberal-Nacional de Howard.
Esta encuentra, realizada a más de 2.700 electores en 31 circunscripciones, había sido anunciada por las cadenas de televisión Sky New, ABC y Channel Five.
Según el sondeo, Howard, aliado del presidente estadounidense George Bush en su «guerra contra el terrorismo», sería derrotado en su propia circunscripción de Bennelong, cerca de Sidney, y podría acabar perdiendo su propio escaño en el parlamento.
Los primeros colegios electorales -que habían abierto a las 08H00 locales (21H00 GMT del viernes) en el Estado de Nueva Gales del Sur- cerraron a las 18H00 (07H00 GMT del sábado) en el este del país y dos horas más tarde (09H00 GMT) en el oeste, a causa de los diferentes husos horarios de este inmenso país de 21 millones de habitantes.
Unos 13,5 millones de australianos estaban llamados a las urnas el sábado en unas elecciones legislativas que podrían así permitir a la izquierda retomar las riendas del país tras 11 años de poder conservador.
Pese a una salud económica probada, una tasa de desempleo en su nivel más bajo (4,3% en octubre) y un crecimiento estable, los australianos parecen favorecer el cambio encarnado por Rudd.
La popularidad de Howard se resintió a raíz de su apoyo incondicional a Estados Unidos y de su decisión de mantener, contra viento y marea, a las tropas australianas en Irak.
Howard perdió también terreno en otro de los principales temas de la campaña electoral, el del cambio climático.
El viernes, un día antes de los comicios, los institutos de sondeos predecían una importante derrota para Howard, de 68 años, mientras que los principales diarios apostaban por Rudd, ex diplomático de 50 años.
«Howard necesita un milagro», había titulado el viernes el Sydeny Morning Herald, que publicaba un sondeo del instituto Nielsen en el que se preveía una derrota de los conservadores.
Por su parte, el senador liberal Nick Minchin consideró que, pese a que parecía evidente que la oposición lograra más escaños que hasta ahora, el partido laborista no conseguiría los 16 parlamentarios que necesita para formar gobierno.
«Esta podría ser una noche de la que desconocemos el resultado», afirmó.