Historias de moda


El modista Christian Lacroix revela al público su museo imaginario de la moda, presentando sus propias creaciones confrontadas a colecciones históricas del Museo de la Moda y del Textil de Parí­s, en una exposición titulada «Christian Lacroix, historias de moda».


«No deseaba una retrospectiva de autopromoción, lo hubiera sido un tanto vulgar», explica Christian Lacroix, que celebró este año el vigésimo aniversario de su casa de moda. «Querí­a mostrar que mi trabajo está basado en la riqueza de museos como éste», agregó.

El modista trabajó en estrecha colaboración con Olivier Saillard, encargado de programación del Museo de la Moda y del Textil y comisario de la exposición.

Christian Lacroix asumió el papel del conservador de museo que querí­a ser cuando era joven para seleccionar 500 prendas del fondo del museo, unas hechas por grandes nombres de las moda, otras «conmovedoras, muy bellas, pero anónimas».

Durante un año y medio dedicó todos los viernes a estudiar con «curiosidad» y «placer» las reservas del museo, que posee 80.000 piezas. «Miramos todo y fotografiamos las 1.200 prendas que le atraí­an más, y retuvimos 500 de ellas», explica Olivier Saillard.

Paralelamente, se seleccionaron 90 modelos emblemáticos de las colecciones de alta costura de Christian Lacroix.

La exposición hace que se encuentren y dialoguen las prendas elegidas por el modista y el conservador, componiendo una historia subjetiva de la moda desde el siglo XVIII hasta el presente. «Es la historia í­ntima de la moda» que narra Christian Lacroix, dice Olivier Saillard.

Este punto de vista es tanto más legí­timo cuanto «las citas históricas» son un «principio de creación» de Christian Lacroix. Para él, «el retorno de las modas y la inspiración histórica son un acto de creación», agrega Saillard. La exposición da cuenta de esa «re-creación» de la moda.

La muestra invita a recorrer los temas que «fijaron la identidad Lacroix» hasta 1999 y sus creaciones posteriores.

Blanco, color, rayas, lunares, cuadros, flores, historicismo, liturgia, hispanismo, patchwork, grafismo, negro…: unas 30 vitrinas despliegan en desorden cronológico una acumulación de prendas elegidas según las afinidades plásticas del diseñador.

«No quisimos hacer una muestra didáctica», aclara Christian Lacroix.

No obstante, el creador de moda oficia de guí­a en los comentarios escritos que acompañan el recorrido de la exposición. Las prendas en perchas pertenecen a la colección del museo, las expuestas en maniquí­es a las colecciones de Christian Lacroix.

El visitante puede buscar los ecos y correspondencias entre las diferentes época, por ejemplo en la serie de vestidos blancos que datan desde 1870 hasta 1990 y en una blusa Lacroix (2006/07) de organza crema trabajada de encaje sobre un vestido de tafetán crema y organza bordada de oro.

Fiel a su gusto por el cruce de épocas históricas, Christian Lacroix se divierte mezclando vestidos actuales con sombreros de antaño, y llega incluso a combinar una falda de hoy con una camisa antigua.

De Poiret a Lanvin, pasando por Dior, Grí¨s, Schiaparelli, Vionnet, Patou o Balmain, las más célebres marcas están presentes en esta exposición, «himno a la alta costura parisina», según Christian Lacroix.

Inaugurada el miércoles, la exposición permanecerá abierta al público hasta el 20 de abril de 2008.