Rusia dio un paso más el miércoles hacia la suspensión de su participación en el Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa (FCE), incrementando las tensiones con Estados Unidos acerca del escudo antimisiles estadounidense y el equilibrio militar en el Viejo Continente.
La Duma (cámara baja del Parlamento ruso) aprobó el miércoles por unanimidad la suspensión de la aplicación por Moscú del Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa (FCE), firmado en 1990, que limita el despliegue de armamento en el continente.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, que quiere responder a la expansión militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en sus fronteras, y sobre todo al proyecto norteamericano de despliegue de un escudo antimisiles en Polonia y la República Checa, amenazó en abril con salir del tratado FCE, uno de los textos clave que rigen la seguridad en el Viejo Continente después de la Guerra Fría.
Putin firmó un decreto en este sentido el 13 de julio.
Este proyecto de ley «sobre la suspensión por la Federación de Rusia de la aplicación del Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa» fue adoptado por unanimidad por los 418 diputados presentes, constató la AFP.
Todavía debe ser presentado al Consejo de la Federación (cámara alta), en principio el jueves, para ser sometido después a la firma del presidente.
Rusia puede congelar su participación a partir del 12 de diciembre, dado que se debe respetar un plazo de espera de 150 días a partir del momento en que un país firmante informa de su intención de dejar de aplicar el tratado.
Las autoridades rusas, descontentas con la proximidad de la presencia militar estadounidense de sus fronteras, habían enviado el 14 de julio una carta en este sentido a las otras partes firmantes del tratado.
«Esta decisión está motivada por el hecho de que el tratado ha dejado de corresponder a las nuevas realidades militares y políticas en Europa y por este motivo no garantiza la seguridad militar de la Federación de Rusia», declaró Putin a los diputados en una carta dirigida al presidente de la Duma, Boris Gryzlov, de la que la AFP obtuvo una copia.
El presidente ruso reprocha en esa misiva a los países miembros de la OTAN que no ratificasen la versión adaptada del tratado firmado en Estambul el 19 de noviembre de 1999 para tener en cuenta la desaparición del Pacto de Varsovia que unía la defensa de la Unión Soviética a la de los países socialistas de Europa del Este, como Polonia, Bulgaria o Hungría.
Por otra parte, Rusia afirma que se siente amenazada por el proyecto estadounidense de instalar elementos de su escudo antimisiles en Polonia y la República Checa.
El miércoles, poco antes de la votación, un viceministro ruso de Defensa dio a entender que Rusia podría aumentar la concentración de fuerzas militares en sus fronteras occidentales una vez que haya suspendido su participación en el tratado.
«Trabajamos al respecto», declaró el general Alexandre Kolmakov a los periodistas cuando le preguntaron sobre un posible refuerzo de la presencia militar rusa en las fronteras con Europa, informaron las agencia rusas.
La OTAN calificó el miércoles de «paso lamentable» el voto de la cámara baja del parlamento ruso a favor del congelamiento de la aplicación por parte de Rusia del Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa (FCE).
«Cada paso que da Rusia hacia una retirada de este tratado es un paso lamentable», dijo el vocero de la Alianza de Atlántico Norte, James Appathurai, en un punto de prensa.
«Es un tratado muy importante para la seguridad europea», agregó, subrayando que la OTAN «lamentaría si Rusia se retira» del mismo.
Rusia dio un paso más el miércoles hacia la suspensión de su participación en el FCE, incrementando las tensiones con Estados Unidos acerca del escudo antimisiles estadounidense y el equilibrio militar en Europa.
La Duma (cámara baja del Parlamento ruso) aprobó por unanimidad la suspensión de la aplicación por Moscú del tratado firmado en 1990 y que limita el despliegue de armamento en el continente.