Cerca de 50 miembros del temido y polémico grupo especial Bope, de la Policía Militar (PM) de Río de Janeiro, integran una congregación evangélica en la que buscan sobrellevar los efectos de su violenta actividad, indicó la prensa ayer.
Según un reportaje divulgado ayer por el diario carioca O Dia, la congregación «Calaveras de Cristo» del Bope (Batallón de Operaciones Especiales) reúne a 50 miembros que, luciendo sus uniformes negros, oran y se confiesan en un salón especial de la unidad.
Con un nombre que hace referencia al emblema del Bope –una calavera sonriente con un puñal clavado y dos pistolas cruzadas–, el grupo inauguró el miércoles su espacio en la unidad, procurando ayudar a sus miembros a recuperarse de los traumas provocados por sus acciones ante narcotraficantes de favelas.
«Vivimos una lucha del bien contra el mal. El bien va a ganar. Me considero un soldado del Señor y creo que solo Jesucristo salva», expresó el comandante del Bope, el coronel Pinheiro Neto, al inaugurar la sala de cultos de las «Calaveras de Cristo» en un área del cuartel denominada «Valle de los Huesos».
La mayoría de los miembros se convirtió tras escapar milagrosamente en combate, lo que consideran «señales» divinas.
En la sala y frente a un telón pintado con un cielo azul plagado de nubes y la leyenda «Cree en el Señor Jesús, serás salvado tu y tu casa (Atos 16:31)», estos miembros del Bope leen la Biblia, recitan poemas, escuchan música religiosa y buscan el ánimo necesario para su lucha diaria en la violenta Rio de Janeiro.
El Bope usa armamento pesado, entrenamiento ultra riguroso y es el último recurso para ingresar en las favelas cariocas dominadas por traficantes. Muchas veces, sus violentas generan críticas, como lo muestra el nuevo éxito del cine brasileño, la taquillera «Tropa de Elite», del director José Padilha.