La Presidencia portuguesa en turno de la Unión Europea (UE) espera disminuir las tensiones con Rusia en la reunión de Mafra, en el norte de Lisboa, pese a que no está previsto la firma de acuerdos.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, llegó hoy a la capital portuguesa para participar en la 20 Cumbre Union Europea (UE)-Rusia, la última vez que lo hará como presidente ruso.
El primer ministro portugués Jose Socrates viajó en mayo pasado a Moscú para encontrarse con el presidente Putin con el objetivo de reforzar el clima de confianza entre los dos países, el cual espera que prevalezca en la cita de Mafra.
La presidencia portuguesa de la UE anunció que buscará el diálogo para atenuar las tensiones entre la UE y Rusia, con la finalidad de marcar pautas y calendarios que permitan la aprobación de un nuevo Acuerdo Estratégico de Colaboración, 10 años después de la firma del anterior (1997).
La firma de nuevos acuerdos de asociación estratégica debe tener el consenso de los 27 países miembros de la UE, aspecto en el cual tendrá una vital transcendencia la postura que adopte el futuro gobierno de Varsovia.
El primer ministro polaco Jaroslaw Kaczynski, y su hermano, el presidente de Polonia Lech Kaczynski, vetaron la celebración de dicho acuerdo en respuesta al bloqueo ruso de sus carnes y derivados.
Esta semana el secretario portugués de Estado para los Asuntos Europeos, Antonio Lobo Antunes, explicó que las relaciones entre la UE y Rusia se encuentran de cierta forma deterioradas, debido a las diferentes posturas adoptadas en relación con algunas cuestiones internacionales.
Entre éstas se incluye el futuro estatuto de la provincia serbia de Kosovo, la posible aplicación de sanciones al gobierno de Irán por su programa de enriquecimiento de uranio y la intención de Estados Unidos de colocar un sistema antimisiles en Polonia y la República Checa.
A pesar de las diferencias, en la cumbre de mañana viernes se sentarán a la misma mesa el primer ministro portugués José Sócrates, el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, y el mandatario ruso Vladimir Putin.
En los temas de la agenda están el estatuto de Kosovo, la cooperación en el sector energético y la adhesión de Rusia a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Rusia es el principal abastecedor de energía de la UE, a través de ductos que pasan por Ucrania y Bielorrusia.
En la cumbre de Mafra, el presidente ruso y el presidente de la Comisión Europea discutirán las cuestiones relacionadas con el sector energético.
Moscú ha calificado como «discriminatorias» las propuestas de la UE de restringir la capacidad de comprar ductos y otras redes de suministro de electricidad a empresas no europeas, cuyos países de origen no tengan acuerdo con Bruselas, al considerar que se trata de una forma de discriminación a la empresa estatal Gazprom.
Las cuestiones energéticas son uno de los temas que más preocupan a Rusia, mientras que el tema de los derechos humanos es una de las principales preocupaciones de diferentes sectores europeos.
La organización de derechos humanos «Human Right Watch», emitió un comunicado en el que pide a la UE que «aproveche la cumbre con Rusia para exigir mejoras en esta materia».
La organización cita tres problemas claves: Deterioro de las condiciones de representación de la sociedad civil, impunidad con los abusos de Chechenia y la falta de aplicación por parte de Rusia de las sentencias del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre estos abusos.
El secretario portugués de Estado, Lobo Antunes, aseguró que el tema de los derechos humanos estará en la agenda de la cumbre, mientras que la eurodiputada socialista portuguesa Ana Gomes, afirmó que la reunión en Mafra es una «gran oportunidad para clarificar la ambigí¼edad en las relaciones Rusia-UE».
El primier ministro portugués, quien la semana pasada afirmó que el Tratado de Lisboa hace más fuerte a la UE en sus relaciones con países como Rusia, afrontará la cumbre del viernes buscando la vía del diálogo con Putin.
Sócrates solicitó a los 27 Estados miembros de la UE que eviten inmiscuirse en las cuestiones internas de Rusia.
El objetivo principal de la presidencia portuguesa de la UE será lograr un clima político favorable que permita caminar en la dirección del diálogo y de la cooperación.
El presidente ruso Vladimir Putin lanzó una nueva advertencia a los europeos sobre la crisis a propósito del programa nuclear de Irán y las ambiciones independentistas de Kosovo antes del inicio de una cumbre con la Unión Europea (UE) hoy en Portugal.
La UE esperaba limar las diferencias en la cumbre, pero el Presidente ruso destacó a su llegada las divergencias que persisten en torno a Irán y Kosovo, una provincia serbia de mayoría albanesa.
«Â¿Por qué forzar los principios de las leyes internacionales fomentando el separatismo en Europa?», se preguntó Putin, refiriéndose a Kosovo, tras reunirse ayer en Lisboa con el presidente de Portugal, Anibal Cavaco Silva.
Al comentar las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Irán, Putin dijo: «Â¿Por qué agravar la situación, llevándola a un punto muerto y amenazando con sanciones o incluso una intervención militar?».
Occidente sospecha que Irán quiere dotarse del arma atómica, aunque Teherán reitera que su programa nuclear es puramente civil.
Rusia está contribuyendo a la construcción de un reactor en Irán y se opone a la iniciativa de las potencias occidentales, que quieren imponer más sanciones contra la República Islámica en el marco de la ONU. Además, Putin se opone a una independencia de Kosovo bajo supervisión internacional, apoyada por Estados Unidos y la Unión Europea.
La cumbre entre Rusia y la UE, diez años después de que Bruselas y Moscú firmaran un acuerdo, tendrá lugar en la antigua residencia de la realeza portuguesa en Mafra, a unos 40 km de Lisboa.
El primer ministro portugués José Socrates, cuyo país asegura la presidencia rotativa de la UE, el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, acogerán las conversaciones.
Las negociaciones formales entre la UE y Rusia para alcanzar un nuevo acuerdo se han visto bloqueadas por el veto de Polonia, impuesto después de que Rusia prohibiera la importación de carne polaca en 2005.
Pero la victoria en las elecciones legislativas polacas de un partido liberal pro europeo, que además quiere mejorar las relaciones con Moscú, se presenta esperanzadora.
«Les diremos (a los rusos) que es muy importante liberalizar los mercados en el sector (de la energía). Queremos una mayor reciprocidad, más transparencia, más apertura», dijo el viernes la comisaria europea para las Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner.
Rusia acusa a la UE de bloquear el acceso a su mercado al gigante energético ruso Gazprom, controlado por el Estado, mientras que Bruselas dice que Moscú debe liberalizar su mercado del gas.
Rusia asegura alrededor del 25% de las provisiones de la UE en gas y petróleo.
El intercambio comercial entre la Unión Europea y Rusia se ha multiplicado por 3,5 en los últimos siete años y alcanza ya los 300.000 millones de dólares (209.000 millones de euros) anuales, indicó Anatoly Chubais, presidente del monopolio eléctrico ruso UES en una conferencia celebrada el jueves en Lisboa.