Varias decenas de millones de apostadores de nueve países europeos tendrán en la mira los 130 millones de euros (unos 180 millones de dólares) del superpremio en juego el viernes de la lotería europea Euromillones.
El feliz ganador deberá previamente haber marcado el boletín con los cinco números y las dos estrellas que serán designados en el sorteo que se realizará en el subterráneo de un edificio de las inmediaciones de París.
El monto de este superpremio está en juego por segunda vez este año.
En febrero pasado un belga había ganado el premio de 130 millones, el segundo más importante de la historia del Euromillones, después de los 115.436.126 de euros -unos 161 millones de dólares- que ganó Dolores McNamara, una joven irlandesa el 29 de julio de 2005.
Contrariamente al Euromillones ordinario, cuyo premio aumenta cada semana en caso de que no haya un ganador con los cinco números y las dos estrellas, en este superpremio el monto es repartido entre los que han marcado el número de buenos números y estrellas que más se acerca al máximo.
La posibilidad de ganar esta cantidad astronómica hace que las ventas de billetes se multiplican por tres o cuatro en los nueve países que participan en el sorteo: Francia, España, Gran Bretaña, Luxemburgo, Bélgica, Suiza, Portugal, Irlanda y Austria.
Como es fácil suponer, el sorteo de tal cantidad de dinero, se realiza bajo condiciones máximas de seguridad en todas sus etapas.
En Francia, cada boleto validado en cualquier lugar del territorio es registrado instantáneamente mediante transmisión en tres ficheros informáticos diferentes y es «sellado», antes de ser impreso por el vendedor al detalle para ser entregado al comprador.
En la sala de operaciones de un local ubicado en Vitrolles, en el sur de Francia, baterías de pantallas muestran el número de apuestas por segundo.
El record de éstas fue de 800 por segundo un viernes 13 en que se sorteaban 107 millones.
Cada viernes a las 20:00 locales cesan las validaciones de los boletos. Unos minutos más tarde, en una pantalla gigante aparecerá el número exacto de boletines en juego en Francia y un notario levanta un acta en cinco documentos que son inmediatamente guardados al interior de una caja fuerte.
En tanto, en Boulogne-Billancourt, comuna vecina de París, se prepara la filmación del sorteo bajo la estrecha vigilancia de nueve notarios.
El primero de ellos vigila por cuenta de ocho de los nueve países del Euromillones. Otro hace lo mismo para Francia.
En Bruselas, un notario de la Sociedad de loterías europeas verifica que los millones de boletines en juego en los nueve países están bien sellados antes de ordenar por un fax que se efectúe el sorteo.
En el local cerca de París, poco antes, uno de los notarios ha ido a buscar la bolas del sorteo al interior de una caja fuerte de la cual es el único que tiene la llave y después de que su identificación y sus huellas digitales han sido verificadas para poder abrir el cofre.
El sorteo que designará aquel que acertó una posibilidad entre 75 millones y se convirtió en millonario en euros de un instante al otro, sólo habrá durado unos minutos.