Las grandes potencias y los países vecinos de Irak discuten hoy, en Nueva York, los medios para reconstruir, con un mayor peso por parte de la ONU, un país devastado donde la violencia y las divisiones sectarias han frenado hasta ahora los esfuerzos internacionales.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y el primer ministro iraquí Nuri al-Mailik presiden la sesión ministerial que considerará cómo reforzar la presencia de la ONU en Irak y estudiará un plan para estabilizar en cinco años el país en los frentes político, económico y de seguridad.
La reunión tiene lugar luego de advertencias del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, la semana pasada, de que el despliegue de las tropas norteamericanas en Irak continuará más allá de su Presidencia, que concluye en enero de 2009, aunque si continúa el progreso en el terreno los 169 mil efectivos militares podrían ser gradualmente desmovilizados.
Fuerzas lideradas por Estados Unidos invadieron Irak en marzo de 2003 y derrocaron el régimen de Saddam Hussein.
La reunión de este sábado contará con representantes de veinte países, incluyendo los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Gran Bretaña, China, Francia, Rusia y Estados Unidos) y ocho vecinos de Irak (Barein, Egipto, Irán, Jordania, Kuwait, Arabia Saudita, Siria y Turquía).
Los organizadores dijeron que el objetivo es avanzar en el impulso generado en la conferencia internacional sobre Irak, en el balneario egipcio de Sharm el-Sheikh en mayo.
En la agenda existen «desafíos y oportunidades» en la ejecución de la resolución 1770 del Consejo de Seguridad, adoptada el mes pasado, así como el respaldo para los esfuerzos del gobierno de Bagdad en contener la violencia sectaria mediante un diálogo político inclusivo y la reconciliación nacional.
La resolución 1770 extendía el mandato de la Misión de Asistencia de la ONU en Irak (UNAMI) por un año y le exigía «aconsejar, respaldar y asistir» al gobierno iraquí en un amplio abanico de temas.
La ONU recibió el mandato específico de asistir a Bagdad en avanzar en la reconciliación nacional y facilitar el diálogo con sus vecinos en temas de seguridad fronteriza, ayuda humanitaria y el regreso de los 4,5 millones de refugiados iraquíes.
Ban declaró en una conferencia de prensa el martes que planeaba discutir con Maliki «cómo fortalecer el papel de la ONU» en Irak y revisar el «Compacto Internacional (ICI)», el plan de rescate de cinco años adoptado en mayo en Sharm el-Sheikh.
El ICI es una iniciativa conjunta de Estados Uidos, el Banco Mundial y Bagdad.
«Estados Unidos quiere hacer lo que pueda para ayudar en Irak, sujeto a lo que la situación de seguridad permita y a lo que los mismos iraquíes quieran que hagamos», dijo el secretario general adjunto para Asuntos Políticos de la ONU, Lynn Pascoe, a la AFP.
La ONU permitió un máximo de 65 miembros de su personal residir en Irak, tras el ataque a su oficina en Bagdad el 19 de agosto de 2003 con un camión bomba que causó la muerte de 22 personas, entre ellas el enviado especial Sergio Vieira de Mello.
En la actualidad hay 95 miembros del personal de la ONU en el país (65 en Bagdad y 30 en la ciudad kurda de Arbil) además de varios cientos de efectivos internacionales de seguridad.
«Aún con un pequeño aumento del personal de la ONU en el terreno, creemos que podemos hacer más por Irak, y ocuparnos de las necesidades humanitarias, por ejemplo, pero también en fomentar el diálogo y la reconciliación», dijo Pascoe, que estará presente en la reunión.
Lynn Pascoe
secretario general adjunto para Asuntos Políticos de la ONU.