Apasionado homenaje a Malibrán


Estrella atí­pica en el mundo de la música clásica, la mezzosoprano italiana Cecilia Bartoli inicia la temporada con un homenaje a Marí­a Malibrán, una de sus ilustres predecesoras en el arte del bel canto.


Su sello discográfico Decca (Universal) publica este lunes un disco titulado «Marí­a».

Treinta años después de la muerte de la Callas, la coincidencia pueda llamar a engaño, pero la Marí­a a la que Bartoli rinde homenaje no es la más célebre soprano del siglo XX, sino una de las primeras divas del siglo XIX, de cuyo nacimiento se celebrará el bicentenario en 2008: la española Marí­a Felicia Garcí­a, llamada la Malibrán.

Cecilia Bartoli, de 41 años, hubiera podido limitarse a los papeles de Mozart y Rossini que le valieron un gran éxito escénica desde Viena hasta Nueva York.

Pero ella se define como una «cantante curiosa» y ha optado por seguir senderos menos trillados, con un primer ensayo en forma de triunfo: el «Vivaldi Album», publicado en 1999.

Así­ nació el fenómeno Bartoli: un álbum cada dos años, cada vez con el mismo éxito, una gran constancia en la exigencia y la calidad.

Siguieron dos nuevos discos dedicados a compositores dignos de ser redescubiertos (Gluck en 2001, Salieri en 2003) y, en 2005, a una época muy poco conocida, la Roma de los castrados de los años 1700.

2007 y 2008 serán sin duda los años Malibrán de la Bartoli, su proyecto, sin duda, más personal.

Hace 20 años, Christopher Raeburn, director artí­stico de Decca, regaló a Bartoli una retrato de la diva española, estimando que la textura excepcional de sus voces era parecida.

Desde entonces, Cecilia Bartoli fue adquiriendo objetos relacionados con la Malibrán: manuscritos, joyas, cuadros, cartas… El público podrá descubrir esa colección en un camión transformado en «museo móvil» que la acompañará en diciembre en una gira de conciertos por Europa.

En Parí­s, Cecilia Bartoli participará en el homenaje a la Malibrán programado en la mí­tica sala Pleyel el 24 de marzo de 2008, dí­a del bicentenario de su nacimiento.

Nacida en Parí­s en una una familia de intérpretes lí­ricos españoles (su padre era el tenor Manuel Garcí­a y su madre la cantante Joaquina Sitjes), Marí­a Malibrán murió prematuramente, a los 28 años de edad.

«Era una mujer emancipada, polí­glota, dotada de un gran sentido del humor y de un carácter fascinante», declaró a la AFP Cecilia Bartoli.

Fue una artista completa, capaz de componer un aria de Donizetti, de hacer vibrar a los sones de un cante flamenco o de lanzar un «jodel» tirolés.

El disco de Cecilia Bartoli se deleita en ese eclecticismo y hace visitar el bel canto del siglo XIX con la ayuda de instrumentos de época y una gran autenticidad estilí­stica.