Progresos reales, aunque desiguales en los diferentes continentes, se han alcanzado recientemente en el mundo en materia de lucha contra la mortalidad infantil, que llegó a su nivel más bajo desde hace 17 años, anunció el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef).
El total mundial de muertes de niños de menos de cinco años llegó en 2006 a 9,7 millones, contra cerca de 13 millones en 1990, según el reporte de la Unicef.
El texto indica que la Unicef se alegra de estos «sólidos progresos», que se manifiestan sobre todo en América Latina y el Caribe, en Europa Central y Oriental, en los países que conformaban la Unión Soviética, Asia Oriental y del Pacífico, así como en muchas regiones de Africa.
Según Unicef, el progreso se debió principalmente a la adopción generalizada de medidas sanitarias básicas, como amamantar a los niños en sus primeros meses de vida, vacunarlos contra la rubeola, darles complementos de vitamina A y protegerlos del paludismo con mosquiteros.
De los 9,7 millones de muertes infantiles al año, 3,1 millones se registran en Asia del Sur y 4,8 millones en Africa Subsahariana.
Los países de las zonas central y occidental de Africa continúan registrando las tasas más elevadas de mortalidad infantil.