Candidatos abordan la guerra


Consecuencia. La guerra ha sumido en la violencia y la pobreza a la población iraquí­.

Los candidatos a la Casa Blanca desearí­an, sin duda, hablar de cualquier otra cosa en los debates o en la campaña, pero no pueden evadir el tema de Irak, sobre el que tienen que mostrar sus posiciones, pasadas y presentes, en un ejercicio de equilibrio donde toda palabra cuenta.


En el Partido Demócrata, aparentemente los ocho candidatos defienden al uní­sono poner fin a la impopular guerra y el retiro de las tropas estadounidenses, pero difieren o son vagos en cuanto a las fechas o al método.

Los candidatos republicanos parecen apoyar las decisiones del gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, y su estrategia de aumentar el número de soldados en Irak, pero no pueden ignorar la baja popularidad y la realidad violenta de un conflicto que se empantana.

El miércoles, Hillary Clinton, la favorita para lograr la investidura demócrata para las elecciones de noviembre de 2008, declaró que «no hay solución militar para Irak» y la «estrategia de escalada» de Bush «no funcionará».

«La mejor expectativa de progreso polí­tico en Irak comienza con el retiro inmediato de las tropas estadounidenses», afirmó la ex primera dama, esposa del antiguo presidente Bill Clinton.

El martes, el senador Barack Obama también estimó que no es viable una «solución militar» en Irak en un discurso ante ex combatientes, al tiempo que auguró que los esfuerzos por estabilizar la situación serán «un fracaso total».

Los dos aspirantes demócratas al puesto de comandante en jefe, que se deben mostrar firmes en temas de defensa pero atentos a las tropas en el terreno, han no obstante suavizado sus posiciones.

«Hemos comenzado a cambiar de táctica en Irak y en algunas provincias ha funcionado», dijo esta semana la senadora de Nueva York.

«Si desplegamos 30.000 soldados suplementarios en Bagdad, disminuirá la violencia en el corto plazo, no hay duda al respecto», destacó el senador de Illinois.

También ante un grupo de ex combatientes, el antiguo senador republicano Fred Thompson, en ví­as de postularse oficialmente, dijo oponerse a un retiro de los soldados estadounidenses de Irak, pero subrayó que «las tropas son pocas y su equipamiento está gastado».

Con excepción de dos candidatos, el legislador Dennis Kucinich y el gobernador de Nuevo México Bill Richardson, los aspirantes demócratas parecen no descartar la posibilidad de mantener presencia estadounidense en Irak.

Tras haber repetido incansablemente que «si el presidente no pone fin a esta guerra durante su mandato, cuando sea presidente yo lo haré», Hillary Clinton declaró más recientemente que «intereses vitales para la seguridad nacional permanecerán en Irak».

Además, Clinton debe continuar justificando su voto en 2002 a favor del inicio de la guerra liderada por Estados Unidos en Irak, sin llegar a excusarse como hizo el ex senador demócrata John Edwards, también candidato.

«Fue una decisión muy difí­cil y he intentado evaluar los pro y contra tan prudentemente como ha sido posible», explicó nuevamente la senadora el domingo en un debate en Iowa.

Los candidatos republicanos esperan prudentemente septiembre, cuando el general David Petraeus, comandante de la fuerza multinacional en Irak, y el embajador de Washington en Bagdad, Ryan Crocker, deben presentar ante el Congreso una esperada evaluación de la nueva estrategia en suelo iraquí­.

Mientras, el candidato favorito a obtener la investidura republicana, el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani ha intentado desmarcarse sutilmente del gobierno de Bush.

Interrogado por CNN hace unas semanas sobre qué habrí­a hecho en Irak si hubiera sido presidente, declaró que «hubiera derrocado a Saddam Hussein» pero, destacó, «habrí­a deseado hacerlo mejor».