La conferencia de Bali (Indonesia) sobre el cambio climático, en la que participan más de 10 mil personas que viajaron en avión procedentes de todo el mundo, contribuye paradójicamente al calentamiento del planeta.
«Esta conferencia genera muchas emisiones de dióxido de carbono» (CO2), reconoció el secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el holandés Yvo de Boer.
«Espero que al final desembocará en un acuerdo que reducirá todavía más las emisiones de CO2», añadió.
Las varias decenas de bicicletas y el taxi propulsado con energía solar puestos disposición de los delegados tienen un valor simbólico.
Y es que la mayor parte de los desplazamientos se hacen en automóviles con aire acondicionado. Y también en el centro de conferencias, las salas de prensa y los hoteles el aire condicionado funciona en permanencia, debido al calor tropical de esta isla indonesia.
Según la CMNUCC, la reunión de Bali producirá un total de 47.000 toneladas de CO2.
Según dos calculadores de emisiones de carbono, esto representa el equivalente de las emisiones de 100.000 automóviles que recorran una distancia de entre 1.500 a 3.300 km, o lo que es lo mismo, de Lima a Bogotá o de Santiago de Chile a Rio de Janeiro.
Varias de las instituciones presentes en Bali se comprometieron a compensar las emisiones relacionadas con su viaje a Bali en sus proyectos ecológicos.
Así, Indonesia, anfitrión de la conferencia, se comprometió a plantar 79 millones de árboles, para equilibrar la «contaminación climática» causada por la reunión.
Por su parte, el secretariado de la CMNUCC prometió contrarrestar las emisiones de sus 191 empleados en Bali comprando créditos en el marco de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) previstos por el Protocolo de Kioto.
El secretariado, con base en Bonn (Alemania), a más de 12.000 km de Bali, calculó que cada uno de sus miembros generaría siete millones de toneladas de CO2 en las dos semanas de la conferencia, incluyendo los viajes en avión.
Algunas organizaciones ecologistas que exigen reducciones draconianas de las emisiones de CO2 son conscientes de la paradoja que representa enviar a sus propios militantes a Bali.
«Es una cuestión delicada, por supuesto queremos que la gente reduzca sus emisiones», afirma un portavoz de Greenpeace.
Pero, añade, «teníamos que venir, debemos hacer todo lo posible para resolver el problema del cambio climático y esto supone ir adonde se toman las decisiones».
La estimación de 47.000 toneladas debe aun ser precisada. «Estamos calculando exactamente lo que la conferencia producirá en términos de gases de efecto invernadero», aseguró De Boer.
Esto concierne especialmente las 17 agencias de Naciones Unidas, que tomarán acciones para compensar todas sus emisiones, según la CMNUCC.
En cuanto a las cerca de 190 delegaciones nacionales, cada gobierno deberá decidir si lleva a cabo alguna acción ecológica para compensar el viaje de sus representantes.
Abriendo un nuevo frente en el combate contra el cambio climático, representantes de los ministerios de Finanzas de 37 países entablaron en Bali (Indonesia) conversaciones informales sobre cómo impulsar la respuesta económica al calentamiento del planeta.
Por invitación del gobierno de Indonesia, los representantes de los ministerios de Economía y Finanzas se reunirán dos días al margen de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebra en la isla indonesia de Bali del 3 al 14 de diciembre.
Esta es la primera vez que los ministros de Finanzas se reúnen, en coincidencia con la reunión anual de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
«Creo que esta idea de recibir a los ministros de Finanzas aquí e implicar a los ministros de finanzas en la cuestión del cambio climático, es realmente un avance crucial», afirmó David McCormick, vicesecretario de asuntos internacionales del Tesoro estadounidense.
«El simple principio de estas conversaciones entre ministros de finanzas es un gran paso y cuando pensamos en el programa de nuestro ministerio en los próximos años, pensamos que este tema, el medio ambiente, será la cuestión central de los ministros de finanzas», agregó.
Las reuniones, a puerta cerrada, analizarán los impactos económicos del cambio climático y los instrumentos políticos para hacerle frente, medidas que abarcan desde los impuestos energéticos hasta la reducción de emisiones de GEI.
Considerado como una curiosidad científica hace tan sólo un par de décadas, el calentamiento del planeta y sus catastróficas consecuencias se han situado este año entre las prioridades de la agenda política internacional.
Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) de la ONU, la temperatura media podría aumentar en 2100 entre 1,1º C y 6,4º C.
Limitar el aumento de la temperatura a aproximadamente 2º C hasta 2030 costaría menos de 0,12% del PIB anual mundial, según el IPCC.
Sin embargo, a esto debe sumarse la financiación necesaria para ayudar a los países en vías de desarrollo, los más vulnerables, a adaptarse a los efectos del cambio climático y transferirles tecnología limpia para que sus economías emergentes no se conviertan en grandes contaminadoras como las de los países industrializados.
Un informe publicado en 2006 por el ex economista del Banco Mundial Nicholas Stern afirmó que el cambio climático puede causar daños cuantificados en 20% del PIB mundial si no se hace nada para evitarlo.
Se espera la participación en las reuniones económicas de 140 delegados, nueve de ellos ministros, principalmente procedentes del sureste asiático.
Entre los participantes se encuentra el ministro australiano Wayne Swan, cuyo gobierno ratificó recientemente el Protocolo de Kioto para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) tras la victoria de los laboristas en las legislativas.
Durante el fin de semana, el gobierno de Indonesia organizó asimismo una reunión de ministros de Comercio para analizar las repercusiones comerciales del cambio climático.