Los colonos israelí­es presienten el fin de una etapa



Decenas de miles de palestinos se congregaron en Gaza el martes para manifestar su rechazo a una conferencia clave sobre la paz en Oriente Medio en Estados Unidos, mientras los islamistas del movimiento radical Hamas criticaban enérgicamente la participación árabe.

Los manifestantes, que agitaban las banderas verdes del Hamas (acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica) y las tricolores palestinas llegaron de todos los rincones de este territorio pobre y superpoblado, dominado por los islamistas que tomaron el poder a mediados de junio.

«Ellos pueden ir a miles de conferencias y nosotros continuaremos diciendo en nombre del pueblo palestino que no lo aceptamos», dijo Mahmud Zahar, un dirigente de lí­nea dura del Hamas a la multitud.

«Nosotros no autorizamos a nadie a utilizar nuestro nombre para firmar ningún documento ni acuerdo alguno que viole nuestras exigencias nacionales», agregó.

Se trata de la última protesta de los islamistas, que se encuentran más aislados por la reunión que comenzó el martes por la tarde en la ciudad de Annapolis, en Maryland, Estados Unidos.

El Hamas, que es considerado tanto por la Unión Europea (UE) como por Estados Unidos como un grupo terrorista, y que no fue invitado a la reunión en Annapolis, dijo el lunes que no se sentirá obligado por ninguna de las decisiones que se tomen allí­.

«Toda concesión sobre los derechos palestinos es inaceptable y el pueblo palestino no aplicará ninguna decisión que afecte a nuestros derechos», afirmó el martes el primer ministro del gobierno destituido y miembro del Hamas, Ismail Haniyé.

También criticó la participación de los paí­ses árabes –incluyendo a Arabia Saudita– en la reunión de Annapolis a pesar de los llamados del Hamas a un boicot.

«Estamos contra cualquier intento de una normalización directa o indirecta (con Israel) y estamos contra la presencia, por primera vez, de una delegación árabe junto a una delegación sionista en la conferencia de Annapolis», insistió Haniye.

«Dicha presencia es un paso atrás en la posición histórica de la oposición (a Israel) por parte de esos paí­ses», dijo.

Los islamistas se niegan a reconocer a Israel y a renunciar a la violencia, y han advertido a la dirigencia palestina que no debe hacer ninguna concesión en las cuestiones más delicadas del conflicto, como el derecho de los refugiados a regresar y el estatuto de Jerusalén.

El Hamas, que en las elecciones legislativas de enero de 2006 derrotó al partido Fatah del presidente Mahmud Abas, que durante largo tiempo estuvo en una posición dominante, sostiene que sin su acuerdo el presidente carece de mandato para negociar en nombre de todos los palestinos.

Este movimiento, cada vez más marginado por Israel y Occidente desde que arrebató el control de Gaza a las fuerzas partidarias de Abas, sufrió un nuevo golpe la semana pasada cuando las naciones árabes decidieron asistir al encuentro de Annapolis.