Rincón LITERARIO



Gspar Ilom

Miguel íngel Asturias

-El Gaspar Ilóm deja que a la tierra de Ilóm le roben el sueño de los ojos.

-El Gaspar Ilóm deja que a la tierra de Ilóm le boten los párpados con hacha…

-El Gaspar Ilóm deja que a la tierra de Ilóm le chamusquen la ramazón de las pestañas con las quemas que ponen la luna color de hormiga vieja…

El Gaspar Ilóm moví­a la cabeza de un lado a otro. Negar, moler la acusación del suelo en que estaba dormido con su petate, su sombra y su mujer y enterrado con sus muertos y su ombligo, sin poder deshacerse de una culebra de seiscientas mil vueltas de lodo, luna, bosques, aguaceros, montañas, pájaros y retumbos que sentí­a alrededor del cuerpo.

-La tierra cae soñando de las estrellas, pero despierta en las que fueron montañas, hoy cerros pelados de Ilóm, donde el guarda canta con lloro de barranco, vuela de cabeza el gavilán, anda el zompopo, gime la espumuy y duerme con su petate, su sombra y su mujer el que debí­a trozar los párpados a los que chamuscan el monte y enfrí­ar el cuerpo a los que atajan el agua de los rí­os que corriendo duerme y no ve nada pero atajada en las pozas abre los ojos y lo ve todo con mirada honda…

El Gaspar se estiró, se encogió, volvió a mover la cabeza de un lado a otro para moler la acusación del suelo, atado de sueño y muerte por la culebra de seiscientas mil vueltas de lodo, luna, bosques, aguaceros, montañas, lagos, pájaros y retumbos que le martajaba los huesos hasta convertirlo en una masa de frijol negro; goteaba noche de profundidades. Y oyó, con los hoyos de sus orejas oyó:

-Conejos amarillos en el cielo, conejos amarillos en el monte, conejos amarillos en el agua guerrearán con el Gaspar. Empezará la guerra el Gaspar Ilóm arrastrado por su sangre, por su rí­o, por su habla de ñudos ciegos…