El papa Benedicto XVI presidió este sábado en la basílica de San Pedro en el Vaticano la solemne ceremonia para la ’creación’ de 23 nuevos cardenales, entre ellos cuatro latinoamericanos, a los que pidió que sean «testigos de la esperanza», tema clave de su próxima encíclica.
Trece europeos, entre ellos dos españoles, dos estadounidenses, cuatro latinoamericanos, dos africanos y dos asiáticos recibieron uno a uno la bula papal de «creación» y la birreta púrpura que los consagra «príncipes» de la Iglesia.
Entre los nuevos «ministros», que tienen un promedio de 69 años, figura el argentino Leonardo Sandri, de 63 años, actual prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, el mexicano Francisco Robles Ortega, de 58 años, arzobispo de Monterrey y el brasileño Odilio Pedro Scherer, de 58 años, arzobispo de San Paulo.
El argentino Estanislao Esteban Karlic, arzobispo emérito de Paraná (Argentina), quien también fue ’creado’ este sábado cardenal, no podrá participar en la elección del Papa en caso de que fallezca el actual por superar los 80 años de edad.
Vestidos con sus paramentos color rojo sangre, en homenaje al color de la sangre derramada para defender a la Iglesia, los nuevos cardenales entraron a formar parte del llamado «Senado» del Papa.
«Sean apóstoles de Dios que es amor y testigos de la esperanza evangélica», les pidió el Papa, quien publicará a finales de noviembre la segunda encíclica de su pontificado dedicada a la esperanza cristiana .
«Ustedes han sido escogidos para formar parte de una antigua institución y para estar cerca como consejeros y colaboradores del sucesor de Pedro en la guía de la Iglesia», agregó el pontífice quien vestía paramentos de seda dorados y la histórica mitra de Pío IX.
En nombre de todos los cardenales recién designados, el argentino Leonardo Sandri anunció que se han comprometido a «servir al hombre» y a defender con el Papa la paz, la libertad religiosa y el diálogo entre las religiones.
El primer Papa alemán de la era moderna subrayó en su homilía que la «universalidad» de la Iglesia católica se refleja en la «composición del colegio cardenalicio», una respuesta indirecta a las críticas de algunos sectores sobre el desequilibrio regional existente.
A pesar de que el mayor número de católicos en el mundo (1.100 millones) se concentra en América Latina, Europa resulta el principal abastecedor de cardenales para la Iglesia.
En total, de los 121 cardenales electores, 60 son europeos (21 italianos), según las estadísticas del Vaticano. Otros 21 son latinoamericanos, 16 norteamericanos, 13 asiáticos, nueve africanos y dos de Oceanía.
Los representantes de las regiones del sur del mundo ocupan sólo un tercio del colegio cardenalicio, lo que confirma, según varios observadores, la visión «eurocentrista» del actual pontífice.
El domingo, en el curso de una misa solemne oficiada en la plaza de San Pedro con todos los cardenales, será entregado el anillo de oro cardenalicio.
Miles de personas, entre ellos 150 cardenales de todo el mundo, así como religiosos, obispos, grupos de peregrinos y delegaciones de los países de origen de los nuevos purpurados asistieron a la proclamación.
En representación de Brasil asistió el asesor de la Presidencia de la República, Gilberto Carvalho, mientras por Argentina estaba el director general para el Culto católico, Luis Saguier Fonrouge.
España estaba representada por la vicepresidenta del gobierno socialista María Teresa Fernández de la Vega.
Con las nuevas designaciones, asciende a 121 el número de cardenales con derecho a voto en un eventual cónclave por la muerte del Papa, uno más del límite fijado por el papa Pablo VI y pocas veces superado por Juan Pablo II.
Como un gesto especial, el Papa pidió por la paz en Irak durante la ceremonia en la que proclamó también cardenal al patriarca caldeo Emmanuel III Delly, representante de la pequeña comunidad cristiana de ese país.
Con la investidura este sábado de 23 nuevos cardenales, cuatro de ellos latinoamericanos, el continente más católico de la Tierra, América Latina, pasa a contar en el Colegio Cardenalicio con 34 cardenales, entre ellos 21 con derecho a votar.
Brasil, el país más católico del mundo, sigue teniendo el mayor número de purpurados del continente, nueve contando a Odilio Pedro Scherer, arzobispo de Sao Paulo, quien recibió oficialmente este sábado la birreta cardenalicia de manos del papa Benedicto XVI.
De esos nueve «príncipes de la Iglesia» brasileños, cinco tienen más de 80 años y por lo tanto no podrán participar en el Cónclave en la Capilla Sixtina para la elección del pontífice.
El segundo país por número de cardenales es México, que suma ahora al arzobispo de Monterrey, Francisco Robles Ortega. En total seis purpurados, de los cuales cuatro electores, que tienen menos de 80 años y podrán elegir al nuevo pontífice en caso de muerte de Benedicto XVI.
En el tercer renglón figura Argentina, con cuatro purpurados, de los cuales dos electores.
Colombia cuenta con tres, todos electores, Chile con dos (uno elector) y Venezuela, Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Ecuador, Honduras, Perú, Bolivia y Guatemala cada uno con un cardenal, todos electores.
Los purpurados de Nicaragua (Miguel Obando y Bravo), Puerto Rico (Luis Aponte Martínez) y Ecuador (Antonio José González Zumárraga) no podrán participar en el Cónclave por razones de edad, pero sí pueden ser elegidos Papa tal como lo establece la constitución vaticana.
Costa Rica, El Salvador, Panamá, Paraguay y Uruguay figuran entre los países que no cuentan con un purpurado.
Con las nuevas designaciones, el número de cardenales llega a 201 de los cuales sólo 121 tienen derecho a voto, uno más del límite fijado por Pablo VI y pocas veces superado por Juan Pablo II.
Entre los países que cuentan con un mayor número de purpurados figuran Italia, con 42 cardenales, de los cuales 21 son electores, y Estados Unidos, que pasó a tener 17 cardenales, de los cuales 13 son electores.
Le siguen España, con diez, de los cuales seis son electores, y Francia con nueve, de los cuales seis son electores.