La Corte Suprema de Pakistán rechazó hoy el último recurso contra la reelección del presidente Pervez Musharraf, abriendo así la vía a la proclamación oficial de su segundo mandato, como «presidente de civil» esta vez.
«El último recurso ha sido rechazado», declaró a la AFP el portavoz de la Corte Suprema, Arshad Munir.
Tan pronto la Comisión electoral haya anunciado oficialmente la victoria de Musharraf en la presidencial del 6 de octubre pasado, lo que no es más que una formalidad, la ceremonia de investidura podrá tener lugar, probablemente a comienzos de la próxima semana.
Antes de ello Musharraf habrá sin duda renunciado a su puesto de jefe de las fuerzas armadas, lo que ha prometido hacer en numerosas ocasiones, pero tan pronto fuese oficialmente reelegido.
«El propio presidente ha dicho en repetidas ocasiones que está decidido a abandonar su cargo militar y a prestar juramento como presidente civil en cuanto se notifique su victoria electoral», declaró a la AFP el portavoz presidencial, el mayor general Rashid Qureshi.
Qureshi no precisó una fecha, pero el fiscal general de Pakistán afirmó el miércoles que Musharraf dimitiría como jefe de las Fuerzas Armadas «el sábado o el domingo».
El general Musharraf, en el poder tras un golpe de Estado hace ocho años, fue triunfalmente reelegido el 6 de octubre por sufragio indirecto del parlamento y de las asambleas nacionales saliente, en las que tenía mayoría.
La oposición había recurrido a la Corte Suprema alegando dos motivos. Por una parte, que el futuro presidente debía ser elegido por las asambleas surgidas de las elecciones legislativas del próximo 8 enero y no por las salientes.
Por otro lado, que la Constitución obligaba al general Musharraf a dimitir de su puesto de jefe de las Fuerzas Armadas antes de presentarse a la elección, algo que él prometió hacer una vez reelegido.
La Corte Suprema había suspendido la proclamación del resultado de la elección presidencial condicionándola a su veredicto.
Musharraf instauró el estado de excepción el 3 de noviembre, según él para contrarrestar la amenaza del terrorismo islámico, aunque la oposición afirma que su verdadero objetivo era meter en vereda a los jueces de la Corte Suprema que le eran hostiles.
De hecho, un día después Musharraf destituyó a los jueces recalcitrantes y reestructuró la alta instacia judicial con una composición que le era más favorable.
La Corte Suprema ya había desestimado el lunes cinco de los seis recursos presentados por la oposición, conservando uno sólo, que rechazó finalmente el jueves.
Estados Unidos, aliado clave de Musharraf en su «guerra contra el terrorismo» y su principal financiador, presiona al presidente paquistaní para que ponga fin al estado de excepción, cuelgue el uniforme, garantice que las elecciones legislativas de enero serán justas y libere a los presos políticos.
La Corte Suprema debía prounciarse también el jueves sobre un recurso contra el estado de excepción, aunque éste parecía destinado a fracasar.