Murió el coreógrafo francés Maurice Bejart


El coreógrafo francés Maurice Béjart, uno de los más importantes creadores de la danza contemporánea, falleció hoy a los 80 años de edad, indicó el Bejart Ballet de Lausana (BBL), que dirigí­a desde hací­a 20 años.


«Estamos informando a los miembros del ballet. Un comunicado oficial será publicado a las 14H00» (13H00 GMT), declaró Eric Trol, administrador adjunto del BBL, sin brindar precisiones sobre las circunstancias del deceso.

La ciudad de Lausana habí­a anunciado a fines de la semana pasada que el coreógrafo habí­a sido hospitalizado por segunda vez en un mes con el fin de seguir un tratamiento «estricto» por problemas cardiacos y renales.

«Maurice Bejart falleció esta noche a las 00H25 locales en el CHU (Centro Hospitalario) de Lausana», precisó a la AFP el escritor Francois Weyergans, premio Goncourt 2005, y amigo cercano del coreógrafo.

A pesar de una salud delicada, el artista seguí­a diariamente las actividades de su compañí­a y en especial los ensayos de «La vuelta al mundo en 80 minutos», cuyo estreno mundial está previsto para el 20 de diciembre en Lausana. La gira mundial propiamente dicha arrancará después de la presentación en Paris, prevista para febrero de 2008.

A mediados de octubre, Bejart fue hospitalizado varios dí­as a raí­z de un gran cansancio.

Nacido el primero de enero de 1927 en Marsella (sur de Francia), Maurice Berger, que más tarde y en homenaje a Moliere, adoptarí­a el patroní­mico de su esposa, Armande Bejart, era el hijo del filósofo Gaston Berger.

Después de obtener una licenciatura en filosofí­a, abandonó sus estudios para dedicarse a la danza, que descubrió a los 14 años por consejos de su médico que le recomendaba «fortalecer un cuerpo flacucho».

En Londres y Parí­s siguió una formación clásica. En 1952 firmó su primera coreografí­a para la pelí­cula sueca «El pájaro de fuego», en la que fue además el primer intérprete.

Maurice Bejart querí­a que la danza fuera el «arte del siglo XX».

«He sacado la danza de las salas de ópera para llevarla a los Palacios de Deporte, a los Juegos Olí­mpicos y al Festival de Aviñón», solí­a afirmar Bejart, orgulloso de haber hecho posible que un público masivo tuviera acceso a su disciplina.

Con sus ojos de un azul profundo, su cuerpo de coloso y su barba recortada en punta, Maurice Bejart, que se habí­a convertido al Islam en 1973, se hizo la imagen mí­stica que ha impregnado el conjunto de su obra.

En total, Maurice Bejart creó 140 coreografí­as a través de las cuales expresó su pasión por los viajes y su gusto por el mestizaje. Cine, teatro y ópera se mezclaban en sus creaciones, que no sólo combinaron géneros, sino también épocas, estilos y civilizaciones.