El principal negociador nuclear iraní, Said Jalili, anunció hoy que el 30 de noviembre se reunirá con el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, aunque reafirmó que Irán no tiene intenciones de ceder a la petición de suspensión de su programa atómico.
«Me reuniré con Solana el próximo viernes en Londres», declaró Jalili a la prensa en Teherán, al precisar claramente que se refería al viernes 30 de noviembre.
Sin embargo, la incertidumbre rodea esa reunión.
La Unión Europea (UE) no confirmó aún el anuncio de Jalili. El propio Solana se mostró escéptico el miércoles sobre una reunión con Jalili la semana próxima, posibilidad que juzgó «muy difícil».
El Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, debe participar en la reunión sobre Oriente Medio de Annapolis (Estados Unidos) del 27 de noviembre. Además, antes de finales de noviembre tiene que presentar un informe crucial para Teherán.
Ese informe debe evaluar la voluntad de Irán de discutir una oferta hecha por China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y Alemania: suspender sus actividades nucleares a cambio de cooperación política, económica y en el terreno nuclear civil.
Solana presentó a Irán esa oferta en 2006. Hasta el momento, los iraníes siempre la rechazaron y actualmente nada indica un cambio de actitud.
«Las presiones no nos harán renunciar a nuestros derechos», reiteró Jalili pese a declarar su «optimismo» sobre las próximas negociaciones.
Las grandes potencias accedieron a esperar la presentación del informe de Solana antes de tomar una decisión sobre una tercera tanda de sanciones a Irán del Consejo de Seguridad de la ONU.
La semana pasada, el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Mohamed ElBaradei, presentó otro informe sobre el caso nuclear iraní que también influirá en la decisión de los occidentales.
La ONU ya pronunció tres resoluciones contra Irán, dos de ellas con sanciones.
«Acogemos favorablemente toda propuesta conforme al Tratado de No Proliferación (TNP) (…) pero nada que vaya más allá», señaló Jalili al descartar todo compromiso sobre el tema del enriquecimiento.
El negociador fue nombrado en octubre para sustituir a Alí Larijani. A diferencia de este, Jalili está considerado un hombre del presidente Mahmud Ahmadinejad que, fiel a su línea dura, reiteró el miércoles que «Irán no hará ninguna concesión».
Mientras tanto en Viena, el consejo de gobernadores de la AIEA empezó a discutir el informe de ElBaradei. Este señala los progresos iraníes en esclarecer las dudas sobre su programa nuclear pero juzga ese esfuerzo insuficiente.
Irán reitera que sus ambiciones nucleares son exclusivamente civiles, pero los occidentales temen que su verdadero objetivo sea la bomba atómica.
Estados Unidos, Francia, Londres y Alemania están a favor de nuevas sanciones contra Teherán, algo que no ven con buenos ojos Rusia y China.
Estados Unidos nunca ha descartado un ataque militar en caso de fracaso de la diplomacia. Irán, sin embargo, se ha declarado convencido de que Washington no se atreverá a llevar a cabo su amenaza.
Los 35 miembros del consejo de gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) inauguraron el jueves su reunión de final de año dominada por el programa nuclear de Irán, antes el que el organismo se declara «incapaz» de confirmar su carácter totalmente pacífico.
El director general de la AIEA, Mohamed ElBaradei, reconoció en su discurso de apertura de la reunión que no se dispone de la suficiente información para poder confirmar el carácter totalmente pacífico del programa nuclear de Irán.
La AIEA es «incapaz de dar garantías creíbles sobre la ausencia de materiales y actividades nucleares» en Irán, dijo ElBaradei en la sede de la agencia, en Viena.
Sin embargo, también reconoció que la AIEA «no dispone de informaciones concretas sobre eventuales materiales nucleares no declarados o actividades de fabricación de armas (nucleares) en Irán».
No obstante, ElBaradei, pidió a Teherán que adopte «un papel más activo en suministrar información, para que la AIEA sea capaz de esclarecer todos los importantes asuntos aún en suspense antes de final de año».
El director del organismo de la ONU responsable del control nuclear mundial centró su intervención en el tema que dominará los dos días de reunión del consejo de gobernadores tras la publicación, el 15 de noviembre, de su informe sobre la cooperación de Teherán para demostrar la naturaleza y el alcance de sus actividades atómicas.
Según dicho texto, Irán aclaró un cierto número de cuestiones clave relativas a sus actividades nucleares en el pasado, pero al mismo tiempo «disminuyó» el nivel de conocimiento de la AIEA sobre el programa nuclear actual de la República Islámica.
Por otra parte, Irán continúa ignorando las dos series de sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU que desde hace varios meses llamó a Teherán a suspender el enriquecimiento de uranio.
Este procedimiento permite producir combustible para centrales eléctricas pero también materiales necesarios para la fabricación de una bomba nuclear.
Teherán afirma perseguir objetivos pacíficos, mientras que Estados Unidos y otros países occidentales sospechan que Irán quiere dotarse en secreto del arma atómica.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, un fundamentalista, volvió a reiterar que Teherán no dará su brazo a torcer sobre el enriquecimiento de uranio. «Irán no hará ninguna concesión», afirmó.
Sin embargo, el consejo de gobernadores de la AIEA no votará ninguna resolución durante su reunión de Viena, indicaron fuentes diplomáticas en la capital austriaca que pidieron mantener el anonimato.
«La próxima resolución debe ser votada en Nueva York y no en Viena», consideraron.
La mayoría de los países, incluidos Rusia y China –miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y poco dispuestos a apoyar nuevas sanciones contra Teherán– «reconocen que Irán no coopera tanto como debería» con la AIEA.
Estos países «dan su apoyo a la petición de ElBaradei a Irán para que autorice inspecciones en profundidad y suspenda el enriquecimiento de uranio», dijo un diplomático.
Según los analistas, sólo una política que combine mayor presión sobre Teherán con ofertas comerciales tentadoras permitirá salir del estancamiento.
«A falta de presiones suficientes, los iraníes no sienten la necesidad de negociar», subraya George Parkovich del Instituto Carnegie por la Paz Internacional de Washington.
«Y no avanzan porque no han visto una recompensa potencial», concluye.
Además del programa nuclear iraní, la reunión de los gobernadores de la AIEA deberá abordar también el proceso de desnuclearización de Corea del Norte y el control de las actividades nucleares de Chad, Mozambique y Costa de Marfil.