El presidente venezolano Hugo Chávez llegó al Palacio del Elíseo para un almuerzo con su homólogo francés Nicolas Sarkozy, a quien había prometido aportar una «prueba» de que la rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt sigue con vida tras cinco años en poder de las guerrillas colombianas FARC.
Chávez -que vestía traje oscuro, camisa blanca y corbata roja- ingresó a la sede de la presidencia a las 13:05 (6:05, hora de Guatemala), acompañado por su canciller Nicolás Maduro y la senadora colombiana Piedad Córdoba. Ninguno de ellos hizo declaraciones al ingresar.
El mandatario venezolano y sus acompañantes fueron recibidos por Sarkozy en las escalinatas del Palacio del Elíseo.
El almuerzo con Sarkozy fue precedido por las declaraciones pesimistas formuladas por Fabrice Delloye, ex marido de Ingrid Betancourt, asegurando que el presidente de Venezuela «no tiene por el momento las pruebas de vida» prometidas.
El presidente venezolano «no tiene por el momento las pruebas de vida» que debía aportar a Sarkozy, aseguró Delloye a la cadena de informaciones i-télé.
Ninguna fuente oficial francesa o francesa aceptó comentar esas declaraciones.
En horas de la mañana, Chávez no asistió a la reunión que tenía prevista con con dirigentes de grupos industriales franceses, organizada por la central empresaria MEDEF, y permaneció reunido con sus colaboradores.
El jefe de Estado venezolano se dedicó a trabajar con sus equipos técnicos en definir las modalidades del canje de 45 rehenes en poder de las guerrillas de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) por unos 500 rebeldes presos en cárceles de ese país, indicó su canciller Nicolas Maduro.
Entre los rehenes que pueden ser canjeados por guerrilleros figuran la franco-colombiana Ingrid Betancourt, secuestrada en febrero de 2002; los estadounidenses Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonsalves, plagiados en febrero de 2003; y varios políticos, militares y soldados que forman un grupo de 45 secuestrados que la guerrilla propone canjear por 500 rebeldes presos.
Esa operación de mediación parece comprometida, según Delloye, por la falta de pruebas de vida.
«Si en los próximos 15 días no hay pruebas de vida, la mediación (de Chávez) quedará terminada», agregó.
En ese caso comenzaría una auténtica carrera contra el tiempo, pues el lunes el gobierno colombiano fijó el mes diciembre como fecha límite para la mediación emprendida por Chávez.
Por el contrario, agregó Delloye, «si hay pruebas de vida» en los próximos días, entonces «se podrá lanzar el proceso», indicó. Pero, por el momento, Chavez «no tiene» la evidencia que debían entregarle las FARC para demostrar que Ingrid Betancourt permanece con vida.
El presidente venezolano, que cuenta para su mediación con el acuerdo del gobierno colombiano, afirmó en varias ocasiones durante los últimos días que no llegaría a París con las «manos vacías».
El lunes, por última vez, declaró estar «seguro» de que Ingrid Betancourt estaba con vida, pero reconoció que aún no disponía de las evidencias que esperaba recibir de las FARC.
«Lamentablemente todavía no las tenemos, pero sabemos que (el jefe de las FARC), Manuel Marulanda ordenó que nos envíen esas pruebas», declaró a la emisora colombiana RCN.
El último vídeo mostrando con vida a Ingrid Betancourt fue difundido a fines de agosto de 2003.
Sin prueba «no hay negociación posible», indicó Delloye.
La actual visita a París de Chavez como mediador había suscitado en las familias de los rehenes la esperanza de poder obtener alguna evidencia sobre el estado de los rehenes.
Por su parte, Astrid Betancourt -hermana de la rehén- se mostró algo más esperanzada: «Las pruebas deben estar en camino. No puedo imaginar que las FARC se burlen de Chávez», comentó.
El ex marido de Ingrid Betancourt, Fabrice Delloye, explicó a su vez que las FARC «nunca quieren aportar los elementos (solicitados) en el momento en que se los espera».
«Estamos cansados de la presión que ejercen sobre las familias de los rehenes», agregó.
La ausencia de esas pruebas de vida justifica «la inquietud» que existe entre los familiares de los rehenes, aseguró. «Es una situación muy dolorosa para las familias», concluyó.
El padre de un policía secuestrado por la guerrilla en Colombia inició hoy una caminata hacia Venezuela para exigir la liberación de su hijo y de los rehenes no incluidos en el grupo de «canjeables» en un intercambio humanitario.
Gustavo Moncayo, el «Caminante por la Paz», quien recorrió de sur a centro el país para presionar al gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijo que inicia su nuevo recorrido para ser altavoz de los rehenes «no intercambiables».
«Mi deseo es que no se olvide a las personas que están privadas de la libertad y que no tienen voz, para que su liberación pueda producirse pronto», dijo a la prensa el profesor que llevó a cabo en Europa gestiones en favor de los rehenes.
La iniciativa coincide con el viaje del presidente venezolano Hugo Chávez a Francia, donde informará a su par europeo Nicolás Zarkosy, sobre las conversaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para un intercambio humanitario.
Moncayo es padre del cabo de la policía Pablo Emilio Moncayo, quien hasta el momento no hace parte del grupo de unos 50 canjeables por rebeldes presos, como otras 800 personas más en manos del grupo armado por motivos extorsivos.
«Hago esta nueva marcha para buscar que las FARC y el presidente Alvaro Uribe flexibilicen sus posiciones», comentó el caminante antes de partir en compañía de personas que exigen un proceso de paz que tenga en cuenta a todos los rehenes.
Gustavo salió de la Plaza de Bolívar en el centro de Bogotá, a donde llegó tras su travesía a mediados del año, proveniente del departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, en donde ocurrió el ataque durante el que su hijo fue retenido.
Chávez, quien inició desde agosto pasado sus buenos oficios para acercar el diálogo entre el Ejecutivo y las FARC, aseguró que los rebeldes se comprometieron a entregar pruebas de vida de los rehenes, sin precisar si el hijo de Moncayo está incluido.
Los líderes guerrilleros que se reunieron con el mandatario venezolano dos semanas atrás en Caracas, acordando también entregar una lista con nombres de retenidos.
Del grupo de «canjeables» por rebeldes presos hacen parte la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, así como políticos y otros militares.