La tensión aumentaba hoy en una Bélgica sumida en la crisis política más larga de su historia, antes de la votación mañana en el parlamento de un proyecto flamenco que cuestiona los derechos de los belgas de lengua francesa en la periferia de Bruselas.
El reino, independiente desde 1830, batió hoy su récord sin gobierno con 149 días, superando la marca establecida en 1988 por las negociaciones que llevaron al cargo de Primer Ministro al social-cristiano flamenco Wilfried Martens.
En esta ocasión, es el jefe de los cristiano-demócratas flamencos Yves Leterme, vencedor de las elecciones legislativas del pasado 10 de junio, quien busca formar, por el momento infructuosamente, un gobierno de coalición con sus posibles socios liberales.
En un marco de gran desconfianza entre las comunidades lingí¼ísticas del reino, Leterme debe encontrar un compromiso sobre la controvertida cuestión de la circunscripción electoral bilingue de Bruselas-Hal-Vilvorde (afueras de la capital), conocida como «BHV», que divide a flamencos (60% de la población) y belgas de lengua francesa (40%).
Los partidos flamencos, que han llevado al tema al parlamento y podrían tratarlo en comisión el miércoles, reclaman la escisión de esta comuna en dos entidades distintas como condición previa a un acuerdo con las fuerzas de lengua francesa.
Pero su idea de dividir a «BHV» incorporando una parte de la misma a la circunscripción flamenca de Lovaina significaría que 120.000 belgas de lengua francesa que viven en Hal-Vilvorde pierdan la posibilidad de elegir candidatos de Bruselas de su misma comunidad lingí¼ística.
«No pondría las manos en el fuego por una solución. Estamos al borde la crisis institucional», declaró el presidente de los liberales flamencos, Bart Somers, tras una reunión anoche con Leterme, quien tiene tiempo hasta mañana por la tarde para evitar el naufragio de las negociaciones.