Como su compatriota Ronaldinho en el Barí§a, el joven Robinho se confirmó como un elemento difícil para el Real Madrid: genial y decisivo en el terreno, como lo fue el miércoles en la «Champions» contra el Olympiakos (4-2), aunque terriblemente indisciplinado fuera del campo.
Al contrario que la otra estrella brasileña que se impone en Europa, Kaká, que se mueve con perfecta conducta en el Milán. El candidato al Balón de oro de 2007 junta categoría con goles, pero, muy creyente, se mantiene razonablemente alejado de la noche.
Como una prueba de ello, Kaká participó en el gran triuunfo (5-0) de Brasil contra Ecuador –marcó dos goles– pero no siguió a sus camaradas hacia la discoteca, donde Robinho, Ronaldinho y otros celebraron «dignamente» la victoria, con «cachaí§a» y mujeres, según la prensa brasileña.
Robinho incluso habría pedido «40 preservativos» a un agente de la seguridad de la discoteca.
El jugador lo desmintió: «La fiesta no era mía y yo no pedí ningún preservativo a los miembros de seguridad. Era una fiesta de un amigo. Yo me voy a casar. Mi mujer esta embarazada».
De todas formas, al Real Madrid no le agradó la fiesta. Llegado con retraso al entrenamiento, no fue convocado, como tampoco su compatriota Julio Baptista, para el partido de Liga que su equipo perdió el sabado en Barcelona ante el Espanyol y deberá pagar una multa.
El jueves, Robinho se volvió a disculpar por haber regresado tarde de Brasil, pero no por haber festejado.
Al entrenador alemán Bernd Schuster, que al principio se río del episodio de Robinho, no le gustó el comportamiento de su delantero y dijo a la prensa: «Tal y como lo cuentas, me río, pero es sin duda una cosa que no me gusta. Hablaremos con él, sabremos su versión».
La víspera del partido contra Olympiakos, Schuster templó un poco las cosas, al decir que se trata de «un jugador que necesita estar feliz, sin presión ni responsabilidades. Yo también creo que no hemos visto al verdadero Robinho todavía, hay que darle esa base para que pueda jugar de verdad y triunfar».
Minutos después del partido, se enorgullecía de haber encontrado una buena fórmula para Robinho, autor de dos goles frente al Olympiakos y que provocó otros dos goles y un penal.
«Con Robinho hemos encontrado el tono idóneo. Es jugador del Real Madrid, tenemos que buscar una forma para que triunfe. Nos la ha devuelto hoy», aseguró el técnico alemán.
«El míster le ha dado a Robinho la confianza en el momento ideal», dijo el defensa Michel Salgado, que vio pasar por el Real Madrid a todos los Galácticos (Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham).
«Robinho está increíble. Ha ganado el partido él solo», dijo con admiración el lateral zurdo del Olympiakos, Raúl Bravo, ex jugador del Real Madrid.
El joven delantero brasileño (de 23 años), llegado del Santos en 2005 por 27 millones de euros, mostró su reconocimiento a Schuster después de disputar «su» partido. «Le he dedicado los dos goles al entrenador porque desde que llegó al Real Madrid, siempre me ha apoyado».
Schuster se muestra conciliador con Robinho, más de lo que lo estuvo el italiano Fabio Capello la temporada pasada (Robinho se quejaba de no tener su confianza).
Pero que Robinho no se confíe porque el director deportivo del club, Pedja Mijatovic, vigila.
Este último no apreció que algunos jugadores –entre los cuales parece que estaba Robinho– se presentaran a un entrenamiento de la temporada pasada con trazas de haber festejado hasta altas horas de la noche.