Pan para su matate


Incendio. Unas personas observan el intenso fuego que consume los bosques californianso, cerca de la Carretera Cinco, que recorre paralelo al mar. (AFP / La Hora)

Cientos de inmigrantes indocumentados intentan cruzar la frontera desde México al norte de San Diego en Estados Unidos, convencidos de que las autoridades están distraí­das con los incendios: «No crucen que se queman», piden portavoces oficiales y humanitarios.


Seis indocumentados que caminaban el lunes en la mañana por las montañas de Otay Mesa, norte de San Diego, «están hospitalizados, cinco en observación por inhalar humo y quemaduras menores y uno de ellos, de 20 años, en condición grave con quemaduras de segundo grado en todo su cuerpo», dijo a la AFP Alberto Lozano, portavoz del consulado de México en San Diego.

A parte de este grupo que se encuentra en el hospital de la Universidad de California de San Diego, a 200 km al sur de Los Angeles, otros seis mexicanos fueron rescatados a salvo por los bomberos y entregados a las autoridades, precisó Lozano.

«Hacemos un llamado a que se abstengan de atravesar la frontera porque su vida corre un peligro real», advirtió Lozano.

De su lado, Enrique Morones, fundador de la organización humanitaria Angeles de la Frontera que asiste a los indocumentados en la frontera Tijuana-San Diego, extremo sur de California, dijo a la AFP que «cientos de personas han intentado cruzar y les suplicamos que no crucen, porque los incendios queman, es peligroso».

La estimación de indocumentados que intentaron cruzar desde el lunes a Estados Unidos proporcionada por Morones coincide con la del consulado de México en San Diego: «Hasta 200 personas, todos mexicanos».

«Esta es la cifra que además nos entregó la Patrulla Fronteriza de Otay Mesa», un puesto de control estadounidense en el lí­mite entre San Diego y Tijuana, explicó Lozano. Hasta ahora la oficina de patrulla estadounidense no respondió a los llamados de la AFP para confirmar las cifras.

«Creemos que esta semana los ’polleros’ (traficantes de indocumentados) se han aprovechado y han convencido a las personas que pasen caminando por los cañones y montañas del norte de San Diego haciéndoles creer que la Patrulla Fronteriza está distraí­da con los incendios», comentó Morones.

Como coordinador de la asistencia a indocumentados, Angeles de la Frontera ha recibido donaciones de agua, cobija y comida para ayudar a los indocumentados que trabajan en los campos del norte de San Diego, una de las zonas más afectadas por los incendios feroces del sur de California esta semana.

«Y ahora además estamos lanzando llamados para que la gente en México no caiga en la trampa de cruzar estos dí­as porque el peligro es muy alto, más de lo normal», pidió el activista.

Enrique Morones explicó que en la región más golpeada por los incendios hay «sembradí­os de tomates donde viven y trabajan unos 1.500 ciudadanos sin papeles a quienes estamos ayudando porque es gente que vive en pésimas condiciones y algunos no han querido evacuar por temor a que los agarren».

«Mientras de las mansiones y haciendas han salido los propietarios en autos último modelo escapando de las llamas, hay trabajadores que se han tenido que quedar allí­ sin muchas opciones para huir», contó el activista humanitario.

Precisamente esta parte de San Diego es la más golpeada por los incendios que desde el domingo estallaron en diferentes puntos del sur de California, causando tres muertes, 40 heridos, provocando la evacuación de más de medio millón de personas y más de 1.000 millones en daños materiales.

México y Estados Unidos comparten una frontera de más de 3.000 km por donde cruzan entre 500.000 y un millón de inmigrantes sin papeles cada año, según organizaciones humanitarias.

Uno de los puestos fronterizos más grandes y controlados es el que une la ciudad mexicana de Tijuana con San Diego, hoy epicentro de uno de los peores incendios en su historia.

Incendios disminuyen un poco

La disminución de los vientos dio a los bomberos un respiro en la batalla contra los incendios en el sur de California este jueves, dí­a en el que el presidente George W. Bush piensa visitar el lugar.

Los incendios comenzaron el fin de semana y hasta ahora causaron tres muertos, 40 heridos y más de 1.000 millones de dólares en pérdidas.

Unos 1.700 edificios fueron destruidos, obligando a medio millón de personas a abandonar sus hogares, y 170.000 hectáreas de vegetación quemadas.

«Hasta ahora tenemos 40 heridos y tres muertos», dijo el gobernador Arnold Schwarzenegger el miércoles.

Aunque el miércoles siguió el calor en la mayorí­a de las zonas en llamas, en varias partes disminuyó la fuerza de los vientos, lo que permitió dominar varios focos.

Esta es una de las crisis de incendios más grave que ha vivido California, donde en 2003, al menos 22 personas murieron y 3.000 casas así­ como unos 3.000 km2 quedaron en cenizas.

Anuncian recompensa

El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, anunció el miércoles una recompensa de 50. 000 dólares para aquel que facilite información que lleve al arresto y condena de cualquier supuesto responsable de incendios intencionados.

El anuncio coincide con un momento en el que más de una decena de incendios arrasan todo el sur del estado desde hace cuatro dí­as, en los que han arrasado 1.500 kilómetros cuadrados, han consumido 1.600 viviendas y han obligado a evacuar a casi un millón de personas.

Se cree que al menos el incendio de Santiago, uno de los más de 15 focos activos en California, fue intencionado, indicó el gobernador. Este incendio, desatado en el condado de Orange ha consumido más de 20.000 acres y ha obligado a evacuar a más de 40. 000 personas.

«Las autoridades estatales y locales han determinado que el incendio de Santiago es muy probablemente intencionado», indicó el gobernador.

El sheriff del condado de Orange, Michael S. Carona, habí­a solicitado que se fijara una recompensa para animar a aquellos que puedan facilitar información sobre este delito a contactar con la policí­a, añadió.

El martes, la policí­a disparó y mató a un sospechoso y arrestó a otro en un área montañosa cercana a Los Angeles durante una investigación acerca de algunos de los actuales focos en el sur de California.

Si bien la mayorí­a de los incendios se debe a la sequí­a y al viento, los investigadores creen que al menos uno o dos de los focos son provocados.