Unión Europea busca su constitución


Por la Constitución. Markos Kyprianou, comisionado de la Protección al Consumidor de la Unión Europea, con el Ministro de Agricultura de Brasil. La Unión Europea se apresta por discutir el nuevo acuerdo que podrí­a germinar en la Constitución del bloque. (AFP / La Hora)

Pese a algunos problemas «espinosos» aún por resolver, como los que plantean Polonia e Italia, la Unión Europea tiene previsto adoptar en una cumbre que se abre mañana en Lisboa el nuevo tratado que reemplazará a la Constitución y debe poner fin a dos años de crisis.


«Hay una voluntad polí­tica para cerrar el debate porque la UE necesita este tratado», indicó el secretario de Estado portugués para Asuntos Europeos, Manuel Lobo Antunes, cuyo paí­s ejerce la presidencia del bloque, tras una reunión de los cancilleres de los 27 el lunes en Luxemburgo.

Incluso el presidente polaco Lech Kaczynski, que junto con su hermano gemelo y primer ministro Jaroslaw habí­an provocado maratónicas negociaciones para alcanzar el acuerdo sobre el nuevo tratado en junio pasado en Bruselas, dijo estar «profundamente convencido» de que la cita de dos dí­as en Lisboa será «positiva».

El texto de 256 páginas elaborado por los juristas siguiendo el estricto mandato otorgado por los 27 incluye muchas de las innovaciones del proyecto de Constitución rechazado por franceses y holandeses en 2005, aunque también otorga importantes concesiones a los euroescépticos, en particular Gran Bretaña y Polonia.

En caso de acuerdo en Lisboa, el nuevo tratado serí­a firmado en diciembre, lo que abrirí­a el proceso de ratificación en cada Estado miembro con el objetivo de que entre en vigor a principios de 2009. Por el momento, sólo Irlanda anunció que realizará un referendo.

Pero si la presidencia portuguesa habla de una atmósfera «muy favorable» para lograr un compromiso, también es cierto que aún hay cuestiones complejas por resolver, como la objeción de Polonia al nuevo sistema de votos por mayorí­a calificada o el reparto de bancas por paí­ses en el Europarlamento rechazado por Italia.

En cuanto a Polonia, su pretensión es inscribir dentro del tratado, y no en un protocolo anexo, la denominada cláusula de «Ioaninna», que permite que Estados miembros en minorí­a sobre una decisión puedan congelarla durante cierto tiempo.

Polonia insiste en este punto para compensar su pérdida de peso relativa en el sistema de votos previsto por el nuevo tratado que amplí­a la toma de decisiones por mayorí­as calificadas en lugar de la unanimidad.

De su lado, y en forma un poco sorpresiva, Italia ha exigido una revisión del reparto de bancas por paí­s en el Europarlamento a partir de 2009, una cuestión que forma parte del «paquete institucional» a aprobar en Lisboa, y que el primer ministro Romano Prodi pidió postegar en caso de no alcanzarse un compromiso razonable.

Italia se considera la gran perdedora de ese nuevo reparto, por el cual tendrá por primera vez menos bancas que Gran Bretaña y Francia (72 contra 73 y 74 respectivamente), y exige respetar la tradición que le asigna el mismo número de eurodiputados que esos dos grandes paí­ses.

Sin embargo, otros paí­ses, liderados por España, ya anunciaron su negativa a postergar una decisión sobre el tema, al considerar que ese reparto es una parte esencial del complejo juego de equilibrios de poderes que pondrá en marcha el nuevo tratado.

Otros puntos de conflicto planteados por República Checa, Bulgaria y Austria también estarán en la mesa de negociaciones, aunque no deberí­an provocar mayores problemas.

La cumbre de Lisboa marcará además el desembarco en el escenario europeo del primer ministro británico laborista Gordon Brown, tras diez años de presencia ininterrumpida de Tony Blair.

UE ofrece solución

La Comisión Europea anunció hoy que «congelará» el procedimiento de infracción contra Austria por imponer cuotas a los estudiantes extranjeros en sus universidades, levantando así­ un problema que Viena querí­a plantear en la cumbre europea de Lisboa que se abre mañana.

Bruselas deberí­a adoptar «en las próximas semanas» una decisión «congelando» por cinco años ese procedimiento, indicó el vocero de la Comisión para cuestiones de educación, Frédéric Vincent.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, escribió el martes por la noche al canciller austriaco Alfred Gusenbauer para informarle sobre esta decisión, precisó M. Vincent.

La medida de Bruselas otorgará a Austria «más tiempo para demostrar lo que quiere demostrar»: que su sistema de salud «se verí­a amenazado» sin esas cuotas que limitan el flujo de estudiantes extranjeros -especialmente alemanes- en ciertas carreras, empezando por Medicina, explicó el portavoz.

Austria habí­a advertido que querí­a poner este tema sobre la mesa de negociación de la cumbre europea de Lisboa que debe adoptar el nuevo tratado de la Unión Europea.

Sin llegar a amenazar con un veto, los austrí­acos habí­an reclamado incluir en el tratado una disposición autorizando esas cuotas.