Esperan a su í­dolo


Espera. Cientos de simpatizantes de Benazir Bhutto esperan a su llegada a la ciudad de Karachi. (AFP / La Hora)

Los partidarios de la ex primera ministra de Pakistán Benazir Bhutto esperan el regreso de su í­dolo después de ocho años de exilio el jueves próximo, previsto en la megalópolis de Karachi (sur), mientras el futuro polí­tico del paí­s está ensombrecido por un embrollo polí­tico.


Benazir Bhutto, la única mujer que dirigió la República Islámica de Pakistán (1988-1990 y 1993-1996), confirmó que volverá a Karachi el 18 de octubre, después de exiliarse a partir de 1999 en Dubai y Londres para escapar a un proceso por corrupción.

Miles de activistas de su Partido del Pueblo Pakistaní­ (PPP) se disponen a recibirla con gran pompa en la capital económica de Pakistán.

Esta ciudad portuaria de 12 millones de habitantes está cubierta de retratos de la hija del ex primer ministro Zulfiqar Ali Bhutto, derrocado en 1977 y ejecutado dos años después durante el régimen militar del general Zia-ul-Haq.

La casa de su familia en Karachi, al igual que la tumba de su padre en la aldea de Larkana, a unos 400 km de distancia, fueron renovadas en espera de la visita de Benazir Bhutto.

Pero si realmente se lleva a cabo, su regreso se hará bajo fuerte tensión.

Por una parte, el gobierno le prometió una fuerte protección después de las amenazas de asesinato de un lí­der de los islamistas que combaten contra el ejército en las zonas tribales del noroeste y llevan a cabo numerosos atentados mortí­feros en todo el paí­s desde hace tres meses.

Por otra parte, ella deberá enfrentar una situación jurí­dico-polí­tica compleja que podrí­a arruinar las esperanzas de la anunciada alianza con el presidente Pervez Musharraf, quien dirige un régimen militar desde que dio un golpe de Estado sin derramamiento de sangre hace ocho años.

El general Musharraf ganó por amplia mayorí­a las elecciones presidenciales del 6 de octubre pasado por sufragio indirecto, pero no podrá ser proclamado vencedor a menos que la Corte Suprema, que examina varios recursos presentados por la oposición, falle que su candidatura y estos comicios fueron válidos. La Corte Suprema examinará esos recursos a partir del miércoles.

Si la decisión fuera desfavorable para Musharraf, los allegados del jefe del Estado amenazaron con imponer la ley marcial.

Luego, la Corte Suprema debe estatuir sobre un reciente decreto de Musharraf amnistiando a Bhutto por presuntos delitos de corrupción cuando ella dirigí­a el paí­s.

Era la primera de las condiciones exigidas por la ex primera ministra para una alianza entre el PPP y el partido presidencial en las elecciones legislativas previstas a mediados de enero de 2008. Sin dicha alianza, las probabilidades de Musharraf de continuar dirigiendo el paí­s son muy escasas.

Este equipo de Musharraf y Bhutto –el jefe del Estado que permanecerí­a en el cargo de presidente y la ex primera ministra que volverí­a a dirigir el gobierno– es apoyado en forma apenas velada por Estados Unidos, que cuenta con el general, uno de sus aliados en la región, para continuar su «guerra contra el terrorismo».

Bhutto puede regresar el jueves, ya que estará protegida por el decreto de amnistí­a, pero si la Corte Suprema declara que el mismo no es válido, ella podrí­a ser arrestada y juzgada.