Unos 85 diputados de la oposición paquistaní dimitieron hoy para tratar de hacer fracasar la candidatura a la reelección del presidente Pervez Musharraf, quien a su vez nombró a su sucesor como jefe del Ejército.
Musharraf, que se comprometió a renunciar a su puesto de jefe del ejército si es reelegido jefe de Estado, designó hoy al ex jefe de los servicios de inteligencia, Ashfaq Kiyani, para sucederle como jefe de las fuerzas armadas de Pakistán.
«El general Ashfaq Kiyani fue nombrado como el próximo jefe de estado mayor del ejército», declaró el general Waheed Arshad.
El presidente Musharraf, que se vuelve a presentar a la elección presidencial el 6 de octubre, se comprometió a renunciar a su puesto de jefe del ejército a más tardar el 15 de noviembre, pero sólo si es reelegido jefe de Estado.
Mientras tanto, los dos rivales de Musharraf en la elección presidencial que se celebrará el 6 de octubre por votación de los miembros del parlamento y de las asambleas provinciales, presentaron ante la Corte Suprema nuevas peticiones poniendo en entredicho que Musharraf pueda legalmente presentarse a la reelección.
El ex juez de la Corte Suprema Wajihudin Ahmad, que dimitió para no jurar lealtad a Musharraf tras el golpe de Estado que lo llevó al poder en 1999, y Makhdoom Amin, vicepresidente del Partido del Pueblo de Pakistán, pidieron que se suspenda la elección.
Por su parte, 85 diputados de la oposición, acompañados por simpatizantes que enarbolaban banderas y cantaban «Vete, Musharrad, vete», marcharon hasta el parlamento, donde presentaron sus dimisiones al presidente de la asamblea nacional, la cámara baja.
«Presentamos nuestras renuncias hoy (martes) porque consideramos que la candidatura del presidente es ilegal y anticonstitucional», dijo Liaquat Baloch, de la Alianza para la Restauración de la Democracia, que reúne a casi todos los partidos de la oposición.
También dos diputadas del partido en el poder habrían renunciado, según la televisión pública.
Musharraf, que tomó el control de esta república islámica dotada de armas nucleares en un golpe de Estado en 1999 y es ahora un aliado clave de Estados Unidos, tiene muchas posibilidades de ser relegido presidente dado que sus aliados controlan las asambleas nacional y provinciales.
Pero sus oponentes esperan que la renuncia de los parlamentarios de la Alianza logre poner en duda su legitimidad.
«Es día histórico. La elección presidencial ya no tiene legitimidad constitucional», declaró a la prensa el islamista Maulana Fazlur, líder de la oposición en el parlamento.
La Alianza engloba al partido del ex primer ministro Nawaz Sharif -el hombre al que derrocó Musharraf-, al partido del ex jugador de cricket Imran Khan y a un puñado de grupos fundamentalistas.
El Partido del Pueblo de Pakistán, del ex primer ministro Benazir Bhutto, no forma parte de la coalición y mantuvo negociaciones con Musharraf sobre un posible reparto de poder que desde entonces parece estancado.
«Aquí se acaba tu espectáculo. Vete, Musharraf, vete» y «Un amigo de Norteamérica es un traidor», gritaban los 600 simpatizantes y diputados que marcharon hasta la asambla nacional en Islamabad.
«Este es el primer paso para desacreditar el proceso electoral», afirmó Khan cuando los 85 parlamentarios abandonaron la cámara formada por 342 escaños.
Unos 125 legisladores provinciales tenían también previsto presentar sus dimisiones en las cuatro asambleas provinciales, según responsables de la Alianza.