El nuevo primer ministro de Japón, Yasuo Fukuda, es un jerarca conservador moderado que a lo largo de su carrera destacó por sus habilidades de mediador y que ahora debe devolver la calma a un país en crisis.
A sus 71 años, Fukuda es el jefe del gobierno japonés más anciano desde 1991, tras sustituir al más joven desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Shinzo Abe, de 53 años.
Es la primera vez en la historia de Japón que un padre y un hijo llegan al cargo de primer ministro, pues el padre de Fukuda, Tadeo, ocupó la jefatura del gabinete hace más de 30 años.
En cuanto a Yasuo Fukuda, fue durante mucho tiempo brazo derecho y cerebro gris del ex primer ministro, el liberal-populista Junichiro Koizumi, que cambió la política nipona entre 2001 y 2006.
«Fue el responsable del gobierno Koizumi. Sabe cómo manejar a las distintas corrientes dentro de la derecha, a la oposición y coordinar la acción de la administración», considera el experto Jeffrey Kingston.
Además, el nuevo primer ministro tiene en su haber el haber sido el portavoz del gobierno más duradero en ese cargo, con 1.289 días de permanencia.
Al recurrir a este conciliador y veterano político, el Partido Liberal Demócrata (PLD), la gran formación de la derecha en el poder en Japón desde hace 50 años, espera superar la grave crisis que atraviesa actualmente.
Hace un año, Fukuda ya se perfiló como uno de los candidatos favoritos para suceder a Koizumi, pero se retiró al último momento subrayando la necesidad de dar paso «a los jóvenes».
Diplomado por la prestigiosa universidad de Waseda (Tokio), Fukuda trabajó durante 20 años en la industria petrolera (1956-1976), donde aprendió «los valores de sentido común» del trabajador japonés.
Se inició tardíamente en política, a los 53 años, precisamente la misma edad que el dimisionario Abe, como secretario parlamentario de su padre, que entonces era primer ministro (1976-1978).
Fue elegido diputado por primera vez en 1990 y cuenta ya con seis legislaturas consecutivas.
Nombrado ministro de Estado y secretario general del gobierno de Yoshiro Mori en octubre de 2000, conservó esa importante cartera cuando Koizumi llegó al poder en 2001.
Perteneciente al mismo sector del partido que el ex primer ministro, formó con Koizumi un equipo inseparable que Fukuda aprovechó para extender su influencia, sobre todo en el campo de la política exterior.