Protesta budista


Desfile. Imagen de la manifestación budista en Birmania. (AFP / La Hora)

Los monjes budistas salieron por miles este sábado a las calles de Birmania, un redoble de su movimiento de protesta que es el más intenso al que se enfrenta la junta militar en casi veinte años.


Unos 2.000 monjes marcharon por sexto dí­a consecutivo en Rangún, la principal capital, y mil más en Mandalai, la segunda ciudad del paí­s, según testigos.

Los religiosos, respetadí­simos en ese devoto paí­s budista, se han convertido en los estandartes de un movimiento de protesta popular contra el régimen que se inició hace un mes a partir de una repentina subida de los precios de los carburantes y el transporte público.

Además, este sábado un grupo budista llamó a solidarizarse con las protestas de los monjes.

«Pedimos a todos los ciudadanos que se unan a nuestras vigilias», dijo un portavoz de la Alianza de los Monjes Budistas Birmanos, un grupo clandestino poco conocido, y que según los expertos está integrado por jóvenes monjes. El hombre hablaba por teléfono desde Birmania y no quiso ser identificado.

«Queremos la paz en Birmania», dijo usando ese término y no el de Myanmar con el que la junta rebautizó al pobre paí­s del sureste asiático.

Las vigilias comenzarán el domingo y durarán tres dí­as.

Asimismo, el activista exhortó a los birmanos a salir a las puertas de sus casas a rezar durante 15 minutos cada dí­a a las ocho de la tarde.

La escalada de protestas ha calado en la comunidad internacional y el jefe de la diplomacia británica, David Miliband, pidió que la cuestión sea tratada durante la Asamblea General de la ONU de la próxima semana.

Al igual que en dí­as anteriores, los bonzos caminaron el sábado rezando hacia la pagoda Shwedagon, la principal atracción turí­stica de Rangún, la antigua capital del paí­s.

Después, siempre bajo la lluvia, se encaminaron hacia la embajada de China, según algunos testigos.

Al menos un centenar de personas se unió a la marcha, acompañándola con sus palmas.

Además, al menos uno de los monjes participantes llevaba boca abajo un cuenco para pedir limosnas. En un gesto de desafí­o, algunos bonzos rechazaron en dí­as pasados las limosnas de miembros del ejército.

Docenas de miembros de las fuerzas de seguridad birmanas vestidos de civil, algunos de ellos provistos de cámaras de ví­deo, acompañaron la manifestación pero no se señalaron incidentes.

El millar de monjes que marcharon en Mandalai terminaron su manifestación pací­fica en el centro de esta localidad, que es la segunda de Birmania y también un importante centro de enseñanza del budismo, según los testimonios.

Las autoridades birmanas no toleran las manifestaciones. Desde su comienzo, el 19 de agosto, han detenido a unas 150 personas, incluido Min Ko Naing, el activista democrático más importante después de la lí­der de la oposición y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, que está confinada.

Los monjes se ganaron su reputación democrática cuando apoyaron el anterior movimiento nacional de protestas en 1988, que fue sangrientamente reprimido y se saldó con cientos, y posiblemente también miles, de muertos.