El sociólogo irano-estadounidense Kian Tajbakhsh, cuya detención en mayo en Irán aumentó la tensión entre Teherán y Washington, fue liberado, confirmaron hoy fuentes judiciales iraníes.
Tajbakhsh fue puesto en libertad «la noche (del miércoles) tras haber pagado una fianza» y «se encuentra en Irán», precisó esta fuente.
Esta liberación sigue a la de otra universitaria irano-estadounidense, Haleh Esfandiari, que salió de Irán a principios de septiembre.
Para abandonar el país, Tajbakhsh «debe presentar una petición escrita al juez con el fin de levantar la prohibición de salir del territorio», agregó dicha fuente. Se trata del mismo proceso que siguió Esfandiari antes de dejar Irán.
La justicia iraní había adelantado el 11 de septiembre que el sociólogo podría ser liberado bajo fianza de unos 105.000 dólares, equivalente a 75.000 euros.
El tiempo transcurrido entre este anuncio y su liberación se debe a que Tajbakhsh «tuvo problemas para reunir el dinero», afirmó la misma fuente judicial.
Medios de comunicación estadounidenses anunciaron este jueves su liberación, citando al Open Society Institute (OSI), una institución neoyorquina del millonario George Soros para la que el sociólogo había trabajado como consultor.
«El OSI está encantado de que este eminente universitario haya podido volver a su domicilio de Teherán junto a su esposa y que esta terrible experiencia se haya terminado por fin», declaró al periódico Washington Post la portavoz de dicha institución, Laura Silber.
Tajbakhsh se había reunido la semana pasada con periodistas iraníes y extranjeros en la cárcel de Evin, en el norte de la capital.
«Espero ser puesto en libertad pronto, pero no sé cuándo exactamente», afirmó en dicha ocasión.
Detenidos desde mayo en Teherán junto al empresario irano-estadounidense Ali Shakeri, que sigue preso, Esfandiari y Tajbakhsh fueron acusados por las autoridades iraníes de trabajar al servicio de Estados Unidos para favorecer una «subversión» en el país.
Estados Unidos calificó estas acusaciones de «ridículas».
Además, otra irano-estadounidense, la periodista Parnaz Azima, fue liberada bajo fianza tras ser acusada de trabajar para la «contrarrevolucionaria» Radio Farda, financiada por Estados Unidos y con base en Praga.
Azima recuperó recientemente su pasaporte y pudo abandonar el país.