Bush sale más debilitado


Retiro. George W. Bush, presidente de Estados Unidos, manifestó anoche el retiro parcial de tropas de su paí­s de Irak (FOTO AFP / La Hora)

El asesinato el jueves de uno de sus aliados en Irak aparece como un desafí­o para el presidente estadounidense, George W. Bush, que el mismo dí­a anunció las primeras etapas de la retirada militar de un paí­s donde reina más que nunca la violencia interconfesional.


Expertos interrogados por la AFP advirtieron de una posible intensificación de la lucha por el poder entre las diferentes formaciones polí­ticas, las milicias religiosas y los grupos étnicos.

«Creo que la guerra civil se reactivará e intensificará», estimó Joost Hiterman, del organismo independiente International Crisis Group.

El asesinato del jeque Abdul Sattar Abu Richa ha venido a ilustrar una vez más la precaria situación en Irak.

La brutal muerte de este hombre, a quien Bush habí­a estrechado la mano hace menos de 15 dí­as, demuestra la incapacidad de Washington para proteger a sus aliados.

Su asesinato fue planificado para que produjera horas antes de que el presidente estadounidense anunciara las primeras etapas de la retirada, a partir de septiembre, de una parte de sus tropas de Irak.

Tomada para satisfacer a la oposición parlamentaria, que exige una reducción del contingente estadounidense, esta decisión es muy arriesgada, según ciertos analistas.

«Los refuerzos permitieron controlar la guerra civil», subrayó Hiterman, en referencia a los 30.000 militares enviados a Irak desde febrero, que en su mayorí­a regresarán a Estados Unidos de aquí­ al verano boreal de 2008.

Según este analista, Irak volverá a caer en una guerra civil: «Será entre chiitas y sunitas, entre los mismos chiitas, entre árabes y kurdos», predijo.

Muestra de las fuertes tensiones existentes en el paí­s es la petición, el pasado jueves, del gobierno de Kurdistán, aliado del primer ministro Nuri al Maliki, de que dimita el ministro de Petróleo, chiita, al que acusa de inmiscuirse en los asuntos de esta región.

Según Said Abu Rish, autor de numerosos libros sobre Irak, la reconciliación entre los iraquí­es no se producirá bajo la ocupación: «No podemos esperar que se llegue a un acuerdo mientras Estados Unidos permanezca al mando» del paí­s, afirmó.

Para este analista, el asesinato de Abdul Sattar, importante personalidad sunita, y el anuncio de una primera retirada estadounidense, confunden todaví­a más el juego polí­tico en Irak y dejan al paí­s aún más expuesto al peligro.

«La reducción de las tropas pondrá en peligro el Gobierno de Maliki. Para permanecer en el poder, deberá movilizar a sus propias milicias», estimó.

«Los sunitas no tienen un lí­der indiscutible y, si permanecen divididos, perderán», agregó Abu Rish, precisando sin embargo que esta comunidad es indispensable para el buen funcionamiento del paí­s.

Por otra parte, el gran favorecido por la futura retirada estadounidense parece ser el lí­der radical chiita Moqtada Sadr, jefe de la milicia más poderosa del paí­s.

«Sadr sacará ventaja de cualquier retirada. Apostará en todos los frentes: el chiita, el antiestadounidense, la unidad del paí­s, las buenas relaciones con Irán», añadió el analista.

Para otro especialista sobre Irak, Adel Darwish, el Gobierno se verá obligado a llegar a un acuerdo con Moqtada Sadr, durante mucho tiempo gran enemigo de Estados Unidos.