Los incendios que arrasan parte de Grecia seguían hoy «fuera de control» tras cinco días de lucha contra las llamas que causaron, hasta el momento, 63 muertos, y mientras se confirman las sospechas de que la mayoría fueron provocados deliberadamente.
«Los incendios están todavía fuera de control. Por el momento no hay peligro para los pueblos, pero es imposible predecir la dirección del viento», afirmó un portavoz de los bomberos.
Hidroaviones y equipos de lucha contra el fuego llegados de España, Francia, Italia, Portugal y Rumanía ya están sobre el terreno tratando de apagar las llamas, en lo que es la mayor operación de emergencia realizada nunca en un Estado de la Unión Europea.
Turquía, cuyas disputas con Grecia son constantes, e Israel también respondieron a la llamada de socorro de las autoridades griegas enviando refuerzos para ayudar al millar de bomberos locales movilizados, exhaustos ya tras cinco días de lucha contra unos incendios devastadores.
Desde el viernes pasado, al menos 63 personas han muerto como consecuencia del fuego, la mayoría en la región del Peloponeso (Sur), la más afectada por la ola de incendios.
En el distrito de Aitoloakarnania (Oeste de Grecia) y en el Norte de Thesprotia se declararon nuevos incendios, propiciados por vientos que superan los 70 kilómetros por hora.
Las llamas continuaban también arrasando los bosques de la isla de Eubea, al Norte de Atenas, donde hasta ahora fallecieron cuatro personas.
Las autoridades del país sospechan que la mayoría de los fuegos fueron provocados deliberadamente. En lo que va de 2007 se han producido ya 6.404 incendios frente a los 4.600 declarados en 2006.
La policía detuvo hasta el momento a siete personas acusadas de provocar incendios deliberadamente, mientras que otras 26 han sido inculpadas de diferentes acusaciones relacionadas con una serie de fuegos desencadenados en Grecia desde el comienzo de la oleada de calor, a principios de julio.
El país sospecha que detrás de estos incendios se esconden intereses especulativos e inmobiliarios.
La ola de incendios se produce a menos de un mes de la convocatoria anticipada de elecciones legislativas, previstas para el 16 de septiembre.
La oposición socialista criticó el modo de afrontar el desastre por parte del primer ministro, el conservador Costas Karamanlis. í‰ste se defendió asegurando que el país se enfrenta a una crisis «sin precedentes».
El primer ministro también aseguró que la prioridad de su gobierno es la atención a las víctimas y no la campaña política.
Sin embargo, muchos de los habitantes de las zonas evacuadas por el fuego denunciaron haber sido abandonados por las autoridades.
Iannoula Iannopoulos, de 77 años, se vio forzada a dejar su casa en Phalaisa (oeste del Peloponeso) el domingo.
«Sólo vivimos 30 personas y todos somos ancianos. ¿Qué podíamos hacer contra del fuego? Queríamos que nuestros hijos fueran al pueblo a ayudarnos, pero las carreteras estaban bloqueadas», explicó a la AFP desde Esparta, donde fue trasladada.
Los que se salvaron, por el momento, fueron los tesoros históricos griegos. EL domingo, las llamas se quedaron a las puertas de Olimpia, la ciudad en la que nacieron los Juegos Olímpicos.