Recuerdan a Diana


Gira. Foto de archivo de la princesa Diana durante una visita a Indonesia en 1999.

En agosto de 1997, la muerte violenta de Diana de Gales sacudió al mundo y en particular a Gran Bretaña, donde provocó un torrente de emoción nunca visto en ese paí­s. Pero diez años después, este aniversario será conmemorado con discreción y sin lágrimas.


El aniversario de los diez años del fallecimiento de la bella princesa de 36 años y de su pareja, el multimillonario egipcio, Dodi Al Fayed, de 42, no despierta en los británicos la intensa emoción que rodeó su muerte, que hizo incluso temblar los cimientos de la monarquí­a británica.

Diana -que protagonizó «el éxito mediático más importantes de la historia», en palabras del historiador británico John Carlin- será recordada sólo con un sencillo servicio religioso, en el que participarán unas 500 personas invitadas por sus dos hijos, los prí­ncipes Guillermo y Enrique.

Pese a que Diana fue, y sigue siendo, la personalidad británica más conocida en el mundo, esa ceremonia religiosa es el único acto oficial previsto para conmemorar el aniversario del accidente automovilí­stico en el puente del Alma, en Parí­s, el 31 de agosto de 1997, que le costó la vida.

A la misa, que se oficiará el 31 de agosto en la capilla de la Guardia Real, en el parque de Saint James, cerca del Palacio de Buckingham, asistirán la reina Isabel II, el prí­ncipe Carlos, heredero al trono británico, y su segunda esposa, Camilla, a quien Diana detestaba abiertamente.

Los prí­ncipes, que tení­an 15 y 12 años cuando su madre murió, encargaron, para esta ocasión, dos oraciones especiales al arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia de Inglaterra, Rowan Williams.

Estas dos oraciones, que serán leí­das en la ceremonia, se refieren a la «vulnerabilidad’ de la princesa, a su «voluntad de llegar a los excluidos y a su «trágica muerte». Esas oraciones serán utilizadas también por las iglesias anglicanas en el resto del paí­s.

Mientras, en el Palacio de Kensington, la residencia de Lady Di, cuyos jardines y grandes portones fueron sepultados hace diez años por un océano de flores, no hay nada previsto el 31 de agosto, aunque seguramente admiradores de la princesa vendrán a rendirle tributo.

Althorp House, la propiedad de la familia Spencer a una hora y media de Londres donde Diana está enterrada, abrirá ese dí­a gratuitamente sus puertas al público.

Y la BBC retransmitirá el sábado 1 de septiembre, en su canal BBC Parliament, el funeral de Diana en toda su extensión: 7 horas y 40 minutos.

El único punto de polémica que ha surgido respecto a este aniversario se debe a la presencia en la ceremonia religiosa en memoria de Diana de Camilla, a quien la princesa de Gales culpó de la ruptura de su matrimonio.

Entre los que han criticado duramente la decisión de invitar a Camilla a la misa conmemorativa figura el ex secretario privado de la princesa Diana, Paul Burrell, quién afirmó que refleja que la familia real está, una vez más, «fuera de la realidad».

Pero pese a la discreción que rodea este aniversario, en emisiones televisivas, programas de radio, diarios y revistas se analiza el impacto de Diana en la familia real y los cambios provocados en la casa Windsor por la princesa y, sobre todo, por la reacción de los británicos a su muerte.

Una prueba de esos cambios es, según comentaristas, que la reina Isabel II, que hace diez años al saber la muerte de su nuera no se movió en un principio de su residencia en Balmoral, Escocia, y no vino a Londres a acompañar a su pueblo, interrumpirá esta vez sus vacaciones para participar en la misa por Diana.