Ante la colombianización



Hablar de la colombianización de Guatemala es como hablar del Estado fallido, porque algunos analistas consideran que nos faltan algunas décimas de punto para llegar a tales extremos y por lo tanto reniegan de los términos y consideran impropio hablar de que Guatemala está viviendo la misma situación que se vivió en Colombia cuando se afianzó el poder del narcotráfico en las estructuras polí­ticas y económicas del paí­s, de la misma manera en que no creen que pueda hablarse de estado fallido porque por los pelos no cumplimos con los «requisitos teóricos» de esa terrible calidad.

Pero la verdad es que no hay que ser sabio ni clarividente para darse cuenta que existe un marcado interés del crimen organizado para apuntalar sus posiciones mediante la cooptación polí­tica que no necesariamente tiene que ir a los más altos niveles del poder, es decir con las candidaturas a la Presidencia y Vicepresidencia, pero que encuentran en el poder local los elementos suficientes no sólo para aumentar su impunidad con la inmunidad legal, sino que también para ejercer un control territorial absoluto en ciertas jurisdicciones.

Y con los recursos del crimen organizado que se gastan a manos llenas en complacer a los electores, no es extraño que la mayorí­a de esas candidaturas puedan considerarse ganadoras porque en realidad la gente recibe las ayudas que provienen del dinero mal habido y que ahora muestran, como dice el Foro Guatemala, el lado amable de la delincuencia, del crimen organizado y del narcotráfico.

Así­ ocurrió en Colombia y la gente fue eligiendo a cargos locales a muchos de los capos del crimen, al punto de que el paí­s entró en una seria crisis institucional porque muchos de sus funcionarios eran gente comprometida con el narcotráfico. Para evitar eso, el ciudadano tiene que usar su voto con criterio, entendiendo que los regalos recibidos de quienes son maleantes conocidos que hicieron fortuna mediante el crimen, están ayudando a hundir al paí­s en un proceso tenebroso que nos ha de costar mucho en el futuro.

Como ciudadanos tenemos que utilizar el voto con absoluta responsabilidad para no dar poder, ni mucho menos inmunidad, a quienes son parte de las tenebrosas estructuras del crimen. Desafortunadamente por el sistema polí­tico nuestro, es seguro que algunos van a colarse sin dificultad porque la forma de elección se los garantiza al haberse colado en alguna lista de candidatos, pero tenemos que saber que con ello estamos marcando el futuro del paí­s y encasquetando a la sociedad en ese proceso de colombianización que, por fortuna, ese mismo paí­s nos mostró que se puede revertir, pero no sin grandes sacrificios y altos costos y la enorme inversión de recursos en el fortalecimiento del sistema de justicia.