Los indecisos



Los estudios de opinión siguen mostrando un alto número de indecisos que pueden traducirse fácilmente en abstenciones para el dí­a de los comicios, puesto que es evidente que para muchos guatemaltecos la oferta electoral, por variada que pudiera parecer en términos de cantidad, no llega a ser satisfactoria en términos de calidad y ello genera sensaciones de desencanto entre la población.

Constantemente escuchamos opiniones de gente que piensa que la elección no cambiará nada, que el paí­s seguirá por el mismo rumbo y derrotero que actualmente lleva y que no es cabalmente un camino alentador, porque a pesar de la visión optimista que presentó el Gobierno a los candidatos cuando les explicó la situación de cara a la transición, en el dí­a a dí­a la situación sigue siendo delicada, cargada de violencia, de injusticia y de falta de oportunidades para buen número de guatemaltecos.

En realidad estamos frente a una decisión que deberá tomarse sobre todo tomando en cuenta pequeños matices en el sello personal de los candidatos porque propuestas que puedan considerarse como diferentes e innovadoras no hay realmente ninguna. En el campo económico es evidente que se reduce la capacidad de maniobra de los gobiernos, no sólo por la uniformidad ideológica existente, sino por la misma presión internacional que sigue apuntando a que paí­ses como el nuestro endurezcan posturas de cara al llamado ajuste estructural que pasa por alto las cuestiones sociales para privilegiar los intereses económicos.

Y en materia de seguridad, la oferta en general tiene un problema serio si no se repara en que el tema de la impunidad es la clave. Porque si alguien ofrece suspender las garantí­as constitucionales para actuar contra el crimen y otro ofrece realizar cateos y allanamientos aun en horas de la noche, ello se reduce a la implementación de acciones represivas (como la ocupación de Pavón) que no tienen efecto en el largo plazo porque no hay instituciones capaces de castigar a quienes infringen la ley. De suerte que si no hay apoyo al sector de investigación y justicia, estaremos frente a opciones que lo único que pueden hacer es atacar a ciertos grupos de criminales para eliminarlos so pretexto de que se busca su aprehensión, porque detenerlos y enjuiciarlos sin garantizar que pueda haber causa contra ellos serí­a un absurdo.

El problema, al final, es que volvemos a caer en la limpieza social y eso nos prostituye en vez de resolvernos el problema. Por ello es que la apuesta de los partidos tendrí­a que ser por la justicia y el fin de la impunidad como única solución al tema de la inseguridad, pero eso significa no sólo invertir fuertes cantidades, sino que más importante aún, tener la voluntad polí­tica y los pantalones para atacar en forma directa, frontal y decidida, a los criminales que tienen de rodillas al paí­s.