Juzgan a Alí­ el Quí­mico


Etnia. Imagen de un templo chií­ta en Kerbala. Esta población étnica representa el 60% en Irak.

Alí­ Hassan al-Majid, alias «Alí­ el Quí­mico», y otros 14 antiguos colaboradores del ex dictador Saddam Hussein serán juzgados a partir de hoy en el Alto Tribunal penal iraquí­ por crí­menes contra la humanidad por la represión brutal de una revuelta chiita en 1991.


Hasta 100.000 habitantes del sur de Irak, en su mayorí­a de origen chiita, murieron en esa campaña, que se produjo después de que una coalición internacional expulsara de Kuwait a las tropas iraquí­es que habí­an invadido el pequeño paí­s del Golfo en agosto de 1990.

Las tropas de élite del régimen baasista intervinieron entonces para atajar la revuelta de los soldados desmoralizados y de civiles, utilizando helicópteros armados y tanques contra los rebeldes. Las fuerzas extranjeras desplegadas en la región no intervinieron.

Se calcula que fueron masacrados entre 60.000 y 100.000 chiitas.

«Alí­ el Quí­mico», primo de Saddam y antiguo ministro de Defensa, debe su sobrenombre a su querencia por las armas quí­micas y a su responsabilidad en la matanza de kurdos con este tipo de armamento en 1988.

Junto a él comparecerán el que fuera también ministro de Defensa, Hachim al-Tai, y el antiguo adjunto de operaciones del ejército, Hussein Rachid al Tikriti, entre otros.

Los tres ya fueron condenados a muerte el pasado 24 de junio por la masacre de 182.000 kurdos en Irak en 1988.

Si la pena es confirmada por la Corte de Apelación, tras el recurso presentado por la defensa, todos ellos serán ejecutados en un plazo máximo de 30 dí­as, tal como marca la ley iraquí­, por lo que los cargos del juicio que comenzó este martes a las 11H00 (07H00 GMT) en Bagdad quedarán archivados.

Después de la invasión de Irak en 2003 por parte de una coalición internacional liderada por Estados Unidos, se descubrieron decenas de fosas de cadáveres de chiitas — que representan el 60% de la población del paí­s –, que fallecieron durante esa represión.

Esos hallazgos, junto al testimonio de 90 ví­ctimas y testigos de la masacre, serán las principales pruebas de cargo contra los procesados. También se presentarán cintas e informes, aunque éstos tendrán menos peso, ya que el régimen se encargó de destruir la mayorí­a de grabaciones y expedientes.

El ex dictador Saddam Hussein que fue detenido por las tropas de la coalición a finales de 2003, fue ejecutado el pasado 30 de diciembre tras haber sido declarado culpable de crí­menes contra la humanidad.

El juicio que comenzó el martes será pues, tras el de Saddam y el de la masacre de kurdos, el tercero contra responsables del antiguo régimen acusados de genocidio y crí­menes contra la humanidad.

Los procesos precedentes fueron duramente criticados por las organizaciones internacionales, que consideraron que no se habí­a respetado el derecho internacional, pero el gobierno de Estados Unidos respaldó la decisión de los tribunales iraquí­es.