Memorial de Sololá
(fragmento)
Aquí escribiré unas cuantas historias de nuestros primeros padres y antecesores, los que engendraron a los hombres en la época antigua, antes que estos montes y valles se poblaran, cuando no había más que liebres y pájaros, según contaban; cuando nuestros padres y abuelos fueron a poblar los montes y valles ¡oh hijos míos! en Tulán.
Escribiré las historias de nuestros primeros padres y abuelos que se llamaban Gagavitz el uno y Zactecauh el otro; las historias que ellos nos contaban: que del otro lado del mar llegamos al lugar llamado Tulán, donde fuimos engendrados y dados a luz por nuestras madres y nuestros padres ¡oh hijos nuestros! Así contaban antiguamente los padres y abuelos que se llamaban Gagavitz y Zactecauh, los que llegaron a Tulán, los dos varones que nos engendraron a nosotros los Xahilá.
He aquí los nombres de las casas y parcialidades de los Gekaquch, Baqaholá y Zibakihay. Katún y Chutiah, así llamados, engendraron a los de Baqaholá. Tzanat y Guguchom, así llamados, engendraron a los Gekaquchi. Daqui Ahauh y Chahom Ahauh engendraron a los Zibakihayi. Así pues, éramos cuatro familias las que llegamos a Tulán, nosotros la gente cakchiquel ¡oh hijos nuestros!, dijeron.
Allí comenzaron los Caveki, que engendraron a los llamados Totomay y Xurcah. Allí comenzaron también los Ahquehay que engendraron a Loch y Xet. Comenzaron igualmente los Ah Pak y Telom, que engendraron a los llamados Qoxahil y Qobakil.
De la misma manera dieron principio también allí los Ikomagi. Y esas cuatro ramas que allá comenzaron eran las tribus.
He aquí las historias de Gagavitz y Zactecauh; éste es el principio de las historias que contaban Gagavitz y Zactecauh: «De cuatro [lugares] llegaron las gentes a Tulán. En oriente está una Tulán; otra en Xibalbay; otra en el poniente, de allí llegamos nosotros, del poniente; y otra donde está Dios. Por consiguiente había cuatro Tulanes ¡oh hijos nuestros!» Así dijeron. «Del poniente llegamos a Tulán, desde el otro lado del mar; y fue a Tulán a donde llegamos para ser engendrados y dados a luz por nuestras madres y nuestros padres». Así contaban.