El gobierno argentino cuestionó ayer a la Justicia estadounidense por su «parcialidad» en favor de una minoría de inversores que aún no aceptaron el canje de deuda y puso en duda si asistirá a una negociación con los denominados «fondos buitre».
El jefe de gabinete de la Argentina, Jorge Capitanich, dijo que el gobierno no iría a los Estados Unidos a negociar la semana próxima con los «fondos buitre», aunque luego diversos medios locales indicaron, en base a fuentes cercanas al caso, que lo que aún no se sabe es cuándo y quién iría.
«No hay misión ni comitiva preparada para un eventual viaje a los Estados Unidos», dijo el funcionario.
Mientras tanto, el «fondo buitre» Elliot, uno de los que impulsa el caso en la Justicia norteamericana, manifestó estar dispuesto a negociar con Argentina y hasta podría aceptar nuevos bonos como parte de un arreglo, informó hoy el diario «The Wall Street Journal», que citó a una persona que conoce la estrategia de los inversionistas que no ingresaron en ningún canje de la deuda que entró en default en 2001.
El jefe de gabinete sostuvo que la suspensión de las medidas cautelares dictada por el juez de Nueva York Thomas Griesa, quien había ordenado al país pagar a los «fondos buitre», busca «fulminar» la reestructuración de la deuda pública que se realizó en 2005 y 2010.
Capitanich acusó al magistrado de promover «profundamente el desequilibrio y la parcialidad» con su accionar. Evaluó que la decisión de la Corte de Apelaciones de Nueva York de levantar la medida cautelar, que mantenía en suspenso el pago de la deuda con los «fondos buitre», generó «un incentivo a ejecutar la medida y no negociar».