Más de 400 personas murieron en los atentados con camiones cargados de explosivos dirigidos contra una minoría religiosa kurda del norte de Irak, el peor ataque desde que el país fue invadido en 2003, según un nuevo balance del ministerio de Interior dado a conocer hoy.
«Más de 400 personas murieron y el balance puede aumentar», declaró a la AFP el director de operaciones del ministerio del Interior, el general Abdel Karim Jalaf.
Cuatro camiones bomba explotaron el martes en las poblaciones de Al Jataniya y de Al Adnaniya, la mayoría de cuya población son yazídies, una secta pre islámica.
El general Jalaf informó que los camiones estaban cargados con dos toneladas de explosivos.
Dos días después de los atentados, que acabaron con familias enteras y arrasaron con viviendas y edificios, los servicios de socorro, formados por centenares de policías y civiles, siguen luchando para sacar cadáveres bajo los escombros.
La comunidad yazidí, formada por medio millón de personas, es una minoría kurdófona instalada en el norte de Irak que cuenta con tres diputados en el parlamento del país (275 escaños).
Hasta ahora se había mantenido al margen de los violentos conflictos confesionales y políticos que desgarran al país, pero sus relaciones con las comunidades sunitas vecinas se habían deteriorado en los últimos meses.
Estos atentados son también los de mayor saldo mortífero en el mundo desde los 2.973 muertos del 11 septiembre 2001 en Estados Unidos.
Según el general Jalaf, las operaciones de socorro se complican por lo remoto del área.
Las dos aldeas están situadas en la región de Sinjar, en el oeste de la provincia cuya capital es Mosul, a unos 370 km al norte de Bagdad.