En términos de pedigrí futbolístico, pocos partidos hay mejores que el que disputarán mañana Inglaterra e Italia en la calurosa y húmeda Manaos, sede del debut de ambas campeonas del mundo en el Mundial de Brasil.
Inglaterra no bate a Italia en un partido oficial desde 1977, pero el técnico Roy Hodgson espera que la juventud y el entusiasmo de su escuadra sirvan para dar la vuelta a la historia en uno de los partidos más atractivos de la fase de grupos del Mundial.
Sobre el césped de Manaos chocarán dos gigantes: Inglaterra, país que presume de haber inventado el fútbol y que ganó en 1966 su único título mundial, e Italia, la selección europea que más veces conquistó la Copa del Mundo, cuatro.
«Los encuentros entre Italia e Inglaterra siempre fueron buenos, particularmente desde que juegan diferente. Va a estar reñido», aseguró el italiano Andrea Pirlo, el hombre sobre el que orbita casi todo el fútbol de la «Azzurra».
Italia e Inglaterra disputaron 24 duelos desde su primer amistoso, un 1-1 en Roma en 1933. Las estadísticas totales no hablan de ningún favorito -nueve victorias para los italianos y ocho para los ingleses-.
El último capítulo fue en los cuartos de final de la Eurocopa 2012, cuando los italianos se impusieron en la tanda de penales. Pero nada de eso trastoca la ilusión de los entrenados por Hodgson.
«El equipo es joven y tiene mucha energía, mientras que Italia es la misma que hace dos años. Deberían estar más preocupados de nuestro equipo», dijo Wayne Rooney, la estrella de los ingleses. «Los jugadores italianos deberían mirarnos y preguntarse cómo pueden parar a nuestro equipo».
Aupados por grandes dosis de exuberancia juvenil y sin la presión de grandes expectativas sobre sus hombros, el campamento inglés prevé un buen resultado en su partido de mañana.
«Somos respetuosos porque tienen grandes jugadores, pero realmente no tenemos miedo», dijo el defensor Gary Cahill.
En Italia las expectativas son totalmente diferentes y los aficionados sólo quedaran satisfechos con el pentacampeonato.
“Los dos tenemos entusiasmo y la presión está en nosotros dos», dijo el central Andrea Barzagli. «En nuestro país hay mucha pasión, así que la presión siempre está ahí».
En las últimas semanas se habló mucho de los peligros de jugar con el calor y la humedad de Manaos, una ciudad en medio de la jungla amazónica. A ello se sumaron en los últimos días las dudas sobre el estado del césped.
Esas preocupaciones podrían llevar a ambas escuadras a reservar energías para los otros dos partidos que deberán afrontar en la fase de grupos, ante Uruguay y Costa Rica. Pero los implicados aseguran que se dejarán todo en el césped.
«Queremos comenzar bien», dijo el portero inglés Joe Hart. «Vamos a intentar ganar cada partido».
«A partir del sábado no va a haber espacio para bromas», dijo el italiano Barzagli. «Vamos a entrar a la cancha con el objetivo de jugar bien y comenzar el torneo del modo correcto», añadió.
La gran preocupación de Italia es el poderío inglés en los balones altos. «Ahí son muy fuertes, así que intentaremos mantener la pelota rasa», indicó Barzagli después de una semana en la que los hombres de Cesare Prandelli entrenaron la posesión del balón y rápidos toques en el centro del campo.
En Inglaterra la principal inquietud tiene nombre y apellido: Andrea Pirlo, el «profesor» del medio del campo italiano.
«Hay momentos en los que hace suya la pelota y sólo podemos intentar estrechar el campo para cortar sus balones hacia la delantera», dijo el inglés Jack Wilshere.
Se espera que Hodgson escoja a Rooney y a Daniel Sturridge como referencias en ataque, mientras que Prandelli podría optar por jugar en punta solo con Mario Balotelli.
El último capítulo fue en los cuartos de final de la Eurocopa 2012, cuando los italianos se impusieron en la tanda de penales. Pero nada de eso trastoca la ilusión de los entrenados por Hodgson.