Algunos dicen: ¿Qué queda de bueno en la Usac? No soy así de pesimista. Pese a sus abundantes problemas y a los desaciertos de muchas autoridades, todavía se trata de una universidad nacional; autónoma, gracias a la Revolución de Octubre de 1944; y con prácticas democráticas, si bien la democracia se restringe cada vez más. Estas tres condiciones –nacional, autónoma y democrática– que al rescatarse pueden conducir a la estructuración de la Universidad de San Carlos de Guatemala del Siglo XXI, son las que permiten que un grupo de universitarios responsables propongan a Hada Alvarado como candidata a Rectora, con la intención de impulsar la indispensable reforma universitaria. Es hoy imperativo moral votar por ella y es tiempo de tener a una mujer en la conducción universitaria.
Hay mucho que está mal en la Usac, pese a que excelentes catedráticos luchan por mantener el nivel académico; se hacen investigaciones de importancia, aún sin política clara de investigación; hay labores ejemplares de ejercicio profesional supervisado; y se tienen labores de extensión que tratan de responder de la mejor manera posible al mandato de “id y enseñad a todos”. Partidos políticos y otros sectores poderosos han identificado que la Usac es un botín político y económico muy importante. En lo político, es evidente su papel en los procesos para llenar puestos en Juntas Directivas de entidades como el IGSS y la Junta Monetaria y en Tribunales importantes, como el TSE, CC y Corte Suprema de Justicia, así como la designación del Fiscal General y el Procurador de los Derechos Humanos. Controlar la universidad se traduce en el control de entidades y tribunales para garantizarse la defensa de “intereses particulares”. Y es también un botín económico, porque al privatizarse la función universitaria muchos servicios se han entregado a empresas “amigas” o “cercanas” a las autoridades, al igual que proyectos de construcción de infraestructura y compra de equipos, materiales y suministros. Ser autoridad universitaria se ha convertido en fuente de poder político y económico. Muchos ex Rectores, aún durante su ejercicio, han soñado con candidaturas presidenciales o vicepresidenciales y con sus propias organizaciones feudales, hoy llamadas partidos políticos.
Para mantener este poder político y económico, la práctica universitaria se ha corrompido. ¿Cómo se explica que el Rector actual haya sido reelecto, sin haber tenido los méritos de rectores como Jorge Árias, Edmundo Vásquez, Rafael Cuevas del Cid y Roberto Valdeavellano? ¿Cómo fueron reelectos cinco de los diez decanos actuales en elecciones cuestionables? Para preservar el poder de las élites universitarias, se hacen tranzas objetables y se cometen arbitrariedades. Las arbitrariedades van dirigidas a la exclusión de personas que puedan cuestionar el “status quo” o que exijan sus derechos. Los despidos injustificados y antojadizos de profesores e investigadores, particularmente los de la “oposición”, no solamente han sido generalizados sino que, peor aún, han demostrado que la represión existe en la Usac, ya sea solapada o abierta.